Investigadores de la Universidad de Massachusetts Lowell elaboran aditivos sustentables para combustibles fósiles derivados de aserrín para hacerlos menos contaminantes y más eficientes.

Un equipo de investigación en la Universidad de Massachusetts Lowell (UML) estudian ciertos aditivos hechos a base de aserrín y otros residuos de la industria maderera para combinarse con combustibles fósiles, como la gasolina y el diésel, con el fin de hacerlos menos contaminantes, más eficientes y contar con autos y camiones más sustentables.

Los residuos de la madera se han utilizado como combustible limpio desde hace varios años. En México, por ejemplo, se emplean para producir pellets, que son cápsulas comprimidas de ese material que se quema para producir calor, cocinar y alimentar calderas industriales.

Los científicos de la UML han querido centrarse en el sector de transporte, porque es una de las industrias que más consumen combustibles fósiles y, si aún no es posible sustituirlos por completo, por lo menos pueden combinarse para contaminar menos.

Esta investigación es apoyada por el Departamento de Energía de Estados Unidos con una inversión de 1 millón de dólares, por tres años. El equipo de estudiosos es dirigido por Hunter Mack, profesor asistente de Mecánica de la UML.

“Los aditivos, que se derivan de materias primas sustentables, ayudarán a compensar el uso de combustibles fósiles tradicionales en motores de combustión interna en automóviles y camiones, así como en turbinas de vapor para la generación de energía”, explica Mack.

El aserrín es un tipo de biomasa leñosa que proviene de árboles forestales y plantas leñosas, así como de la fabricación y procesamiento de la madera, que no son aptos para venta

El investigador comenta que, al igual que la gasolina sin plomo con la que se mueve un automóvil, que puede contener 10 por ciento de etanol, el aditivo que desarrollaron está destinado a mezclarse con el combustible tradicional a base de petróleo para desplazar un porcentaje de su volumen de diésel con algo de energía renovable y ayudar a disminuir la huella de carbono del vehículo.

El aserrín es un tipo de biomasa leñosa que proviene de árboles forestales y plantas leñosas, así como de la fabricación y procesamiento de la madera, que no son aptos para venta. Los aserraderos, por ejemplo, tienen una gran cantidad de biomasa sobrante.

A esta biomasa se le aplica ingeniería de reacción química para producir los aditivos. Por ahora, sólo se trabaja con el aserrín, ya que los investigadores descubrieron que contiene sustancias químicas que generan el aditivo ideal.

“Al combinarse con gasolina o diésel, el nuevo combustible ofrece el mismo rendimiento al motor, y es más fácil de producir y más respetuoso con el medio ambiente”.

Además de Mack, en el proyecto participan también el profesor asistente Hsi-Wu Wong, de Ingeniería Química, y los estudiantes graduados Martia Shahsavan y Mohammad Morovatiyan.

El proyecto es parte de la iniciativa Co-Optima del Departamento de Energía para desarrollar innovaciones en combustible. También trabajan en conjunto con la Universidad de Maine y la empresa Mainstream Engineering Corp.

El profesor Wong señala que hay suficientes residuos de biomasa leñosa disponibles para que el proceso sea económicamente viable. “La industria de fabricación de papel en general está en declive y uno de los beneficios económicos de este proyecto es que podría proporcionar a la industria del papel una nueva fuente de ingresos para su aserrín”.

Fuente:
https://www.eurekalert.org/pub_releases/2018-12/uoml-rsi121118.php
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