Un equipo de investigadores instaló una planta demostrativa que producirá 16.4 toneladas de biomasa, con la cual generará 7,100 litros de biodiésel al año.

Un equipo de investigadores del Centro de Tecnología Avanzada (Ciateq) trabajó en el diseño, instalación y puesta en operación de una planta para el cultivo de microalgas, de las cuales se extrae aceite para convertirlo en biocombustibles y otros productos eficientes para varias industrias. Es la primera planta en su tipo en el mundo.

El proyecto nace de la colaboración entre la compañía Asepro Ecología, el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) y el Ciateq, quienes, tomando las bases tecnológicas de la empresa, diseñaron una plataforma para la producción de biodiésel a partir de la biomasa algal, la cual ha sido apoyada, desde 2014, por el Fondo Sectorial Conacyt-Secretaría de Energía-Sustentabilidad Energética.

Todas las áreas del Ciateq y Asepro se han involucrado para el desarrollo del proyecto. El objetivo es la creación de una planta piloto que será utilizada por Asepro para determinación de factores de escalamiento e identificación de parámetros de proceso para proyección del modelo de inversión, así como pruebas y demostración ante inversionistas de que la producción, tanto de biomasa algal como de biodiésel, es rentable y puede escalarse a niveles industriales.

El plan tiene dos fases. La fase 1 es la construcción de la planta piloto para la producción acelerada y sustentable de biomasa algal. La fase 2 es la transformación de esa biomasa en biocombustibles.

“La fase uno ya está concluida, y la planta piloto se encuentra en el Tabasco Business Center, en un terreno de 5 mil metros cuadrados, ubicado en el municipio de Cunduacán, Tabasco, donado por el gobierno estatal”, dijo, en entrevista, el doctor José Manuel Rojas García, responsable técnico del proyecto e investigador del Ciateq.

Es posible no sólo generar biodiésel, sino también bioturbosina, biogás o bioalcohol

Se están realizando las pruebas relacionadas con la validación tecnológica del cultivo acelerado de microalgas con equipos multidisciplinarios. En todos los procesos del proyecto han participado: el equipo de Ingeniería de Plantas y Especialidades, coordinados por el maestro Carlos Castañeda Castañeda, responsable de Diseño y Construcción de la planta piloto; el equipo de Implementación de Metodologías y Control Químico del Proceso, coordinados por la doctora Dehonor Gómez, investigadora titular en Plásticos y Materiales Avanzados; el equipo de la empresa para asegurar el cumplimiento de los aspectos tecnológicos a probar, coordinados por el maestro Antonio Echevarría Parrés; y, finalmente, el asesor en Biotecnología para validación de aspectos del cultivo en general, el doctor Luis Felipe Barahona del CICY.

El maestro Castañeda explicó que el cultivo bioenergético de las microalgas tiene tres etapas: inoculación; reproducción de las microalgas; y crecimiento de los organismos para elevar la cantidad de lípidos presentes en las células que conforman las microalgas.

“La planta tiene una capacidad total de 100 m3 de biomasa en suspensión. El fotobiorreactor 1 es tubular, con una capacidad de 25 m3 bajo condiciones de proceso controladas, donde usamos luz LED con longitudes de onda e intensidades determinadas para favorecer el rendimiento biomásico. El fotobiorreactor 2 es tubular con una capacidad de 71 m3, pero se expone a la luz solar y condiciones ambientales para alterar el metabolismo de las microalgas”, comentó el maestro Castañeda.

Agregó que, con esta nueva instalación, se podrán producir 16.4 toneladas de biomasa al año, permitiendo generar 7,100 litros de biodiésel al año. Es una cantidad relativamente pequeña, pero Asepro podrá demostrar la eficiencia de la tecnología para, después, escalar el modelo a nivel industrial.

La doctora Dehonor señaló que los fotobiorreactores futuros podrán construirse con tubos de un plástico especial desarrollado en Ciateq. “Es un plástico que tiene una formulación desarrollada en este centro, con una vida útil de 10 años; tiene una transmitancia arriba de 90%; es muy resistente. Filtra la radiación UV y superó, de forma sustancial, las resinas existentes en el mercado. Todo lo anterior, para optimizar el cultivo de las microalgas”, dijo, en entrevista, la investigadora.

Añadió que, gracias a este proyecto, el Ciateq ha involucrado a estudiantes que ya se han graduado en diferentes disciplinas y también se ha llevado a cabo la capacitación de profesores y técnicos.

En la fase 2 se construirá otra planta piloto para la conversión de la biomasa a biodiésel. “Sin embargo, con esta primera instalación, ya estamos en condiciones de exponer datos experimentales de mayor confiabilidad sobre la calidad de la biomasa algal cultivada, con la cual es posible no sólo generar biodiésel, sino también bioturbosina, biogás o bioalcohol”, aseguró el doctor José Manuel Rojas.

Fuente:
Ciateq

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