Alvar Sáenz-Otero afirma que el viento solar es una de las energías renovables del futuro.

Desde que era niño, a Alvar Sáenz-Otero le fascinaba el espacio y siempre quiso estudiar temas relacionados con el Sistema Solar y las galaxias. “Uno de mis sueños actuales es viajar al espacio algún día”, asegura en entrevista el investigador mexicano quien hoy es el director del Laboratorio de Sistemas Espaciales del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

El doctor Sáenz-Otero comenta que una de las investigaciones que se realizan en su laboratorio estudia la posibilidad de desarrollar una nueva tecnología llamada “vela solar”, un instrumento parecido a la vela de un barco, pero adaptada a satélites o naves espaciales, la cual captaría los vientos solares que empujarían a la nave para poder recorrer distancias muy largas en misiones especiales tanto en nuestro Sistema Solar como fuera de éste.

“El viento solar es una de las energías renovables del futuro, que podría empujar satélites y naves espaciales”, indica el investigador y explica que el viento solar es un conjunto de fotones provenientes del Sol, compuesto por diminutas partículas imperceptibles para el hombre, pero que son capaces de mover una especie de vela en el espacio para empujar objetos de manera infinita.

“El viento solar es una de las energías renovables del futuro, que podría empujar satélites y naves espaciales”

“El viento solar es una realidad y ya hay experimentos que han demostrado que su uso es factible; ahora está en la fase de demostración, pues es necesario crear tecnología que pueda probarse en el espacio. Es indispensable, además, construir el sistema que controle la cantidad de viento solar a captar y la dirección que la nave debe tomar sin cometer errores”.

Alvar Sáenz-Otero también aclara que el viento solar sólo podría usarse en el espacio exterior en gravedad cero, ya que la atmósfera de la Tierra o de otro planeta no permitiría su uso. “Las próximas misiones a Marte, que tiene planeadas la NASA para la década de 2040, deberían considerar utilizar el viento solar”.

El investigador llegó al MIT, en 1994, para estudiar su licenciatura. Después, continuó en el mismo lugar para hacer su maestría y doctorado en el área Aeroespacial. Otro de los proyectos en los que trabaja es en la creación de una red de micro-satélites, que colaboren en conjunto como si se tratara de un satélite muy grande. El proyecto contempla dispositivos muy pequeños porque es más fácil y barato lanzar ese tipo de satélites al espacio y, con ayuda de paneles solares avanzados, funcionarían durante el tiempo de vida útil de los mismos panales. Con esta red de aparatos volantes, se pretende obtener mejores fotos de otras galaxias y planetas interestelares, así como disponer de mejores comunicaciones en la Tierra y un monitoreo más preciso de las condiciones climáticas, como temperatura y niveles de la calidad del aire en determinadas regiones.

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