De acuerdo con Tania Buenrostro Domínguez, gerente de biocombustibles de ASA, el primer vuelo de demostración impulsado con bioturbosina en México a nivel comercial lo realizó la línea Interjet en 2011, en la ruta México-Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. El avión programado fue un Airbus A320-200, con todos los asientos vendidos. Posteriormente, Aeroméxico realizó un programa de “vuelos verdes” que, hasta el momento, lleva acumulados 29 vuelos desde la Ciudad de México hasta San José, Costa Rica: todos los martes despegan aviones Boeing 737 Nueva Generación, que pertenecen a este programa, cuya meta es acumular 52 vuelos que ayuden a la reducción de emisiones de CO2. México se comprometió a cumplir dicha meta entre 2020 y 2050. Entre esos 52 vuelos, un logro muy significativo fue el histórico vuelo trasatlántico México-Madrid de Aeroméxico, realizado completamente con bioturbosina. Aeroméxico también se ocupó de efectuar uno de los tramos del vuelo Rio+20 (de Canadá a Río de Janeiro, Brasil), que transportó al secretario general de la Organización de Aviación Civil Internacional, perteneciente a las Organización de las Naciones Unidas.

México ha cumplido 36 vuelos con 109,693 litros de bioturbosina, “lo cual muestra el interés de las aerolíneas en el uso de combustibles alternativos”, explican en ASA, y agregan que: “el 1 de julio se oficializó la Norma D7566-11 de la Sociedad Americana para Pruebas y Materiales (ASTM, por sus siglas en inglés) para combustibles de turbina, la cual permite la utilización de la mezcla de combustibles renovables en una proporción de hasta el 50% con combustible tradicional, lo que dio inicio a una nueva era de la aviación mundial”.

En el mundo se han realizado alrededor de 2 mil vuelos impulsados con bioturbosina, tanto de prueba como comerciales. “Sin embargo, hoy día es prácticamente un hecho que todavía no hay una producción comercial en ningún lugar del mundo y, por lo tanto, no se efectúan vuelos frecuentes impulsados con bioturbosina. Pero es muy importante agregar que ASA se ha posicionado como un pionero incomparable a nivel internacional en cuanto al uso de bioturbosina, y México es muy reconocido por este esfuerzo, pues demuestra la enorme coordinación ejecutada entre comunidades campesinas, cámaras y universidades para ir logrando que este biocombustible sea una realidad”, subraya Tania Buenrostro.

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