Investigadores de Estados Unidos desarrollaron una pulsera capaz de generar energía a partir del balanceo del brazo de un cuerpo que camina o trota.

El uso de dispositivos digitales capaces de crear energía con el movimiento de nuestro cuerpo da un paso más para consolidarse como una realidad. Su desarrollo ha estado en fase de experimentación por varios años y, en esta ocasión, especialistas del Instituto de Investigación de Materiales de Penn State y la Universidad de Utah expusieron su versión, la cual ha demostrado ser viable y eficiente.

Se trata de una pulsera capaz de generar energía a partir del balanceo del brazo mientras caminamos o trotamos. El tamaño del aparato es aproximadamente el de un reloj y, por ahora, produce suficiente energía para accionar un sistema personal de monitoreo de la salud.

“Los dispositivos que fabricamos son entre cinco y 50 veces mejores que cualesquiera otros aparatos de recolección de energía con el movimiento del cuerpo”, asegura Susan Trolier-McKinstry, profesora de Ciencia e Ingeniería de Materiales de Penn State y líder del proyecto.

Su equipo y ella utilizaron un material piezoeléctrico conocido como PZT y lo recubrieron con una lámina metálica flexible con un grosor cuatro o cinco veces mayor que en otros dispositivos, lo cual mejoró la recolección de energía e hizo que el material fuera más resistente.

En trabajos futuros, el equipo de la profesora Trolier-McKinstry cree que puede duplicar la potencia de salida utilizando un proceso de sinterización en frío, una tecnología de síntesis de baja temperatura, desarrollada en Penn State.

Los dispositivos que fabricamos son entre cinco y 50 veces mejores que cualesquiera otros aparatos de recolección de energía con el movimiento del cuerpo

Los aparatos de recolección de energía con el movimiento del cuerpo tienen muchas ventajas; entre ellas, pueden alimentar miles de dispositivos que componen el Internet de las Cosas, además, no necesitan baterías: usan energía renovable. Otras ventajas son que serán baratos y que no contaminan el medio ambiente.

Desde el año 2014, se han intentado introducir al mercado relojes que usan la energía del cuerpo para funcionar. Dos de ellos son el Citizen Eco-Drive y el PowerWatch.

Ambos utilizan una tecnología de recolección de energía termoeléctrica, la cual recoge el calor de la muñeca para activar su funcionamiento. Sin embargo, a la fecha, siguen en fase de experimentación y no son comerciables todavía.

Fuente:
https://www.eurekalert.org/pub_releases/2018-08/ps-dhe083018.php
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