Asepro Ecología, en conjunto con los centros de investigación Ciateq y CICY, se dieron a la tarea de crear una innovadora plataforma para la producción de biodiésel.

El cultivo de microalgas es vital para la producción de combustibles limpios y rentables, como biodiésel, bioturbosina, biogás y bioetanol, entre otros productos, por lo que científicos de la compañía Asepro Ecología (AE), del Centro de Tecnología Avanzada unidad Querétaro (Ciatec) y del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), crearon una plataforma para la producción de biodiésel a partir de la biomasa algal.

La idea del proyecto fue del ingeniero Antonio Echevarría, científico de AE, un grupo conformado por inversionistas mexicanos. El ingeniero Echevarría ha estudiado más de 200 cepas diferentes de microalgas desde hace más de 14 años, con el fin de encontrar la más adecuada para la producción de biodiésel y otros biocombustibles.

Cuando encontró la cepa idónea, comenzó a trabajar en la optimización del proceso de reproducción y crecimiento de los organismos y en la producción de biocombustibles. Con ayuda del Ciateq y del CICY, diseñó el proyecto de una plataforma para la producción de biodiésel a partir de la biomasa algal, que ha sido apoyado desde 2014 por el Fondo Sectorial Conacyt-Secretaría de Energía-Sustentabilidad Energética.

Gracias a este fondo, el gobierno de Tabasco donó un terreno en el Tabasco Business Center (TBC) en Cunduacán, Tabasco, donde se construyó una planta piloto con la estructura y diseño ideales para la reproducción de microalgas con capacidad para la producción de 7,100 litros anuales. Este centro cuenta con las condiciones necesarias para replicarse a escala industrial y comercial.

“Es un prototipo funcional que tiene todos los elementos de una planta comercial, en donde hemos alcanzado la producción de más de cuatro gramos de biomasa por litro, es decir, ya demostramos que es un proyecto económicamente rentable”, dijo, en entrevista, el ingeniero Alejandro Peralta, director de operaciones de Asepro Ecología.

La planta generará alrededor de 17 toneladas al año de biomasa algal. Esta biomasa entra en un proceso patentado por AE, para extraer su aceite y, mediante otra patente basada en un proceso supercrítico, se obtiene biodiésel, otros biocombustibles, biofertilizante, alimento para peces, suplementos alimenticios para el ser humano y glicerina; este último elemento se utiliza para hacer jabones y cosméticos.

“Cuando la planta piloto esté concluida al 100 por ciento, podremos generar 7.1 miles de litros de biodiésel al año y nos servirá para hacer pruebas de laboratorio en vehículos y demostrar su eficiencia. Lo importante es que será un modelo para mostrarlo a inversionistas y asegurar que una planta de este tipo es rentable. Además, contamos ya con modelos financieros que miden los rendimientos y utilidades”, explicó el ingeniero Peralta.

La planta de Asepro estará en condiciones de mostrarse a inversionistas a partir de este mes de septiembre; sin embargo, ya ha habido acercamientos con algunas firmas interesadas en el proyecto. Una vez aprobado el modelo, se proyectaría la construcción de una planta industrial que podría iniciar operaciones en 2019. Asepro ya cuenta con todo lo necesario para su diseño y desarrollo, de la mano del Ciateq y del CICY.

Cuando la planta piloto esté concluida al 100 por ciento, podremos generar 7.1 miles de litros de biodiésel al año y nos servirá para hacer pruebas de laboratorio en vehículos y demostrar su eficiencia.

El proyecto generará grandes impactos nacionales e internacionales. México obtendría un gran beneficio al usar combustibles limpios con bajos costos de producción y muy bajos niveles de contaminación ambiental.

El director de operaciones de AE indica que “el biodiésel es un combustible limpio que incluso puede mezclarse con el diésel tradicional, lo cual daría mayor vida a los motores, contaminaría menos y las empresas ahorrarían dinero. Al crearse en México, los gobiernos y empresas no tendrían que pagar importaciones por combustibles provenientes del extranjero. Por tanto, los biocombustibles ayudarían a nuestra economía e independencia energética”.

Por otro lado, gracias a esta planta, la tecnología y los procesos pueden licenciarse y utilizarse en otros países, o bien, desarrollar plantas “llave en mano” para instalarse en cualquier país que reúna las condiciones necesarias de temperatura. Sería la primera planta en su tipo en el mundo.

“En un futuro, nos gustaría incursionar con plantas ‘llave en mano’ en el sur de Estados Unidos, algunos países europeos e, incluso, en el norte de África, ya que tienen el clima ideal para la producción de microalgas”, señaló Alejandro Peralta.

Fuente:
www.aseproecologia.com

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