Investigadores en Durango analizan biomasa residual del estado y hacen pruebas para generar biogás y electricidad para autoconsumo de granjas y pequeños productores.

Cortesía: Dr. Roberto Valencia

Desde 2010, profesores del Instituto Tecnológico de Durango (ITD) trabajan en un proyecto, junto con investigadores alemanes, que consiste en analizar la biomasa residual que se genera en el estado y construir un laboratorio para estudiar diferentes tipos de residuos orgánicos para transformarlos en biogás.

El proyecto denominado “Prospección de la biomasa residual para la generación de biogás y su aprovechamiento para la producción de energía eléctrica”, a cargo del doctor Roberto Valencia Vázquez, fue aceptado por el Fondo Sectorial Conacyt-Secretaría de Energía-Sustentabilidad Energética en 2014 y, desde entonces, se desarrolla en el ITD.

“Nuestro trabajo consta de cuatro etapas. Las primeras tres consisten en identificar los sitios donde se genera biomasa residual, tomar muestras, analizarlas y convertirlas en biogás. La biomasa residual son desechos de la industria agropecuaria”, explica, en entrevista, el doctor Roberto Valencia, quien realizó su doctorado en el IHE Delft Institute for Water Education, Holanda.

Los residuos con los que trabaja son principalmente estiércol de ganado porcino, vacuno, avícola y piscícola, así como los de plantas tratadoras de aguas residuales. También utiliza residuos agroindustriales, que provienen de compañías dedicadas a procesar alimentos.

Otro objetivo es crear estancias de investigación en Alemania y Brasil para profesores y alumnos inscritos en el proyecto. Por ahora, estamos en la etapa tres y en los próximos meses se implementarán estas estancias

El equipo del doctor Valencia Vázquez cuenta actualmente con varios biodigestores de diferentes tamaños para procesar residuos en diferentes cantidades, desde 1 litro hasta 70 m3.

“Contamos con tres plantas piloto, colocadas en ranchos, para la generación de electricidad. Son biodigestores de 10 m3. Pero también tenemos dos prototipos de 70 m3 que reciben hasta 15 m3 por mes de estiércol”.

Estos aparatos son de tipo vertical y están cubiertos por una geomembrana de plástico. Tienen un diámetro de 6.5 metros por 2.5 metros de altura. Con una carga completa, comienzan a generar biogás de buena calidad a partir del día siete y trabajan con una temperatura que va de los 25 hasta los 37 grados Celsius.

El doctor Valencia asegura que un rancho que tiene 20 mil vacas podría generar 2.3 GW/hora por año, una cantidad que podría alimentar los servicios básicos de un poblado diariamente.

Cortesía: Dr. Roberto Valencia

“La última etapa de nuestro proyecto es encontrar las mejores muestras y correrlas en escalas grandes de 70 m3 para poder darle al productor un diagnóstico real y que tenga la posibilidad de implementar ese proceso en su granja o empresa, con el fin de generar biogás y usarlo para producir energía eléctrica para su autoconsumo”, comenta el doctor Valencia, quien actualmente es investigador de cátedra del Conacyt.

El proyecto ha crecido y hoy el equipo trabaja ya con cinco empresas en Durango, con la finalidad de implementar sistemas de biodigestión.

También se han agregado estudiantes. En el estudio trabajan seis alumnos de maestría (otros cuatro están en proceso) y, asimismo, se han adherido estudiantes de licenciatura.

“Otro objetivo es crear estancias de investigación en Alemania y Brasil para profesores y alumnos inscritos en el proyecto. Por ahora, estamos en la etapa tres y en los próximos meses se implementarán estas estancias”, agrega el experto.

El doctor Valencia Vázquez indica que el objetivo final es tener un sistema completo de generación de biogás que pueda instalarse fácilmente en granjas, ranchos, empresas y plantas tratadoras de agua para generar energía eléctrica.

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