Las celdas de combustible pueden desarrollarse en tamaños muy pequeños.

El hidrógeno es un gas con alto poder calorífico por unidad de masa y, al momento de usarse, brinda una gran cantidad de energía eléctrica eficiente y limpia, a través de celdas de combustible, que pueden instalarse en la industria del transporte personal, de carga y pasajeros, entre otras.

Además, estas celdas pueden desarrollarse en tamaños pequeños, de tal manera que pueden adaptarse para su uso en teléfonos celulares y otros dispositivos móviles de menores dimensiones, de acuerdo con el doctor Luis Gerardo Arriaga Hurtado, investigador del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica, Parque Tecnológico Querétaro (Cideteq).

“El hidrógeno es una materia prima que puede tener muchas aplicaciones; incluso, puede usarse como aislante térmico para el área de refrigeración. Pero creo que un buen uso que puede tener, en un futuro, es en los micro-dispositivos electrónicos”, dijo, en entrevista, el doctor Arriaga Hurtado, quien estudió su maestría y doctorado en el Instituto de Energías Renovables de la UNAM, en Morelos.

“Gracias a esto, nuestras celdas tienen una producción más barata y sencilla; además, nos permite construir microceldas más pequeñas que las que ya existen en otros laboratorios, pero sin perder eficiencia y calidad”

Explicó que su equipo y él trabajan en el desarrollo de celdas de combustible que puedan sustituir a las baterías tradicionales de los celulares para que tengan una mayor duración, o que sean capaces de adaptarse en chips dentro de computadoras y smartphones para brindar energía de bajas potencias, e incluso chips que permitan inyectarse en el cuerpo humano para suministrar energía a sensores que envíen señales a nuestro celular, como temperatura, ritmo cardiaco y riesgo de alguna enfermedad, entre otras.

El investigador tiene a su cargo el Laboratorio Nacional de Micro y Nano Fluídica, que pertenece al Centro Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), en donde ya cuentan con prototipos a nivel experimental de microceldas de hidrógeno. Se trata de microchips que permiten suministrar energía a un sensor que detecta enfermedades, o bien, microsistemas que ayudan a dar energía a un celular para ciertas aplicaciones.

Aunque este tipo de tecnología ha sido desarrollada en otros países desde hace algunos años, estas microceldas de hidrógeno hechas en México no utilizan una barrera física, como lo es la membrana de polimérica de Nafion, un elemento que se incorpora en microceldas que se reproducen en otras naciones. “Gracias a esto, nuestras celdas tienen una producción más barata y sencilla; además, nos permite construir microceldas más pequeñas que las que ya existen en otros laboratorios, pero sin perder eficiencia y calidad”, señaló el investigador del Cideteq.

Y agregó que la meta es que todos estos sistemas tengan como su combustible principal el hidrógeno.

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