POR:Mónica Flores|ILUSTRACIÓN:Oldemar
Hacia dónde apuntan los principales esfuerzos de México para obtener energía del océano.

En términos generales, la producción comercial de energía del océano, tanto en México como en el mundo, está en una fase incipiente “debido a que la mayoría de las tecnologías para su explotación se encuentran en etapa de prototipo y, en algunos casos, en etapa de demostración”, afirma el documento “Mapa de Ruta Tecnológica [MRT] en energía del océano”.

Diversidad de fuentes

En el MRT trazado en lo tocante a energía del océano, se consideraron las siguientes fuentes de aprovechamiento para producir electricidad: oleaje, corrientes marinas, rangos de marea, gradiente térmico y gradiente salino. En este documento se identifican los principales retos y obstáculos que enfrenta el país para lograr un aprovechamiento sustentable de este tipo de energía en el futuro cercano y medio.

¿Hacia dónde deben enfocarse los futuros proyectos? ¿Qué necesidades tecnológicas son más urgentes? En el Mapa de ruta se propone una visión en la que se considera factible tener, para el año 2030, una capacidad instalada de 500 a 1,000 MW para generar electricidad en proyectos demostrativos.

México cuenta con una extensión oceánica de 3,149,920 km2 de zona económica exclusiva, y 11,122 km de litorales continentales. Sin embargo, esto no significa que todas las fuentes posibles para producir energía del océano sean convenientes para el país en términos de rentabilidad, repercusiones ecológicas o simplemente convenientes para las condiciones oceánicas. Cada uno de los países que poseen costas deben evaluar sus recursos y desarrollar las tecnologías más convenientes. Por ejemplo, para el uso de la energía del oleaje, es indispensable la evaluación detallada del potencial undimotriz. “En el caso específico de México, no se tienen las condiciones de oleaje más adecuadas con respecto a otras zonas del mundo; sin embargo, se han ubicado algunas en donde puede ser rentable el aprovechamiento del oleaje”, dice el MRT en energía del océano.

En México, se trabaja en la creación de tecnología innovadora para el aprovechamiento de la energía del océano y en la identificación general de las regiones potenciales para aplicar dichas tecnologías. Entre las metas más importantes, para los siguientes años, destaca conformar el mapa del potencial de generación eléctrica con recursos oceánicos.

Nuevos expertos en energía del océano

También figura como prioridad para el país multiplicar el número de especialistas en distintas áreas vinculadas con la energía del océano. El líder técnico del Centro Mexicano de Innovación en Energía del Océano (Cemie-Océano), el doctor Rodolfo Silva Casarín, habla de los principales proyectos del Centro: “Tenemos varios proyectos en marcha. El más importante es el Proyecto de formación de capacidades técnicas. La formación de recursos humanos es una línea que se está generando. Lo que más nos interesa ahora es tener capacidades humanas, no sólo tecnológicas. Ése es el proyecto más importante. A partir de ello, empezamos a tener proyectos en diferentes áreas. Uno de los temas que nos interesan es el de materiales y componentes en zonas marinas”.

El especialista también comenta otros temas importantes en desarrollo: “Tenemos otros proyectos para valorar la posibilidad de utilizar la energía que se tiene en sitios donde ésta puede ser, sin duda alguna, susceptible de ser aprovechada. Me refiero, por ejemplo, a las corrientes que se encuentran en el canal de Cozumel; a las corrientes que se encuentran en el Mar de Cortés; al gradiente térmico que se tiene en las costas mexicanas, sobre todo del Pacífico sur, y el gradiente salino en zonas costeras. En particular, estamos trabajando de manera intensa en Ensenada, en el Golfo de California, en zonas de Cozumel y, para el gradiente térmico, hay varias iniciativas, una de ellas frente a la zona de Acapulco”.

Estado actual y futuro

La situación hoy “se puede ver desde dos ópticas completamente diferentes”, comenta el doctor Silva Casarín. “Dentro de las energías que ahora se están desarrollando en México, la energía del océano es la que está menos desarrollada en cuanto a tener una implementación directa para instalar algún tipo de dispositivo y, a través de esos dispositivos, obtener energía”. El también investigador de tiempo completo en el Instituto de Ingeniería y profesor titular de los posgrados de Ingeniería y de Ciencias del Mar y Limnología en la UNAM, continúa: “Visto desde otra óptica, la del océano es la energía a la que le veo mayor futuro para México. Y la razón fundamental por la que creo eso, es porque, con las otras energías (como la eólica, la solar, la bioenergía, la geotermia) lo que estamos haciendo es la implementación de tecnologías ya probadas y desarrolladas. Ya nos queda muy lejos ser líderes a nivel mundial en dichas áreas o posicionarnos en un nicho en el cual México pueda llevar un buen desarrollo en cuanto a formación de recursos humanos, tener tecnología propia y que sea competitiva y exportable”.

Para el doctor Silva Casarín, la tecnología que se está desarrollando en México para obtener energía por gradiente térmico podría tener un gran potencial en el mercado futuro. Esta fuente, dice el MRT, “aprovecha la diferencia de temperatura entre el agua cálida de la superficie y el agua fría del fondo del océano para accionar una máquina de calor que, a su vez, opera una planta de energía eléctrica”. Para el líder técnico del Cemie-Océano, “México le está apostando porque tenemos mucho potencial; esta energía requiere de dos condiciones principales: que existan más de 20 grados de gradiente térmico y que este recurso se encuentre a menos de 10 kilómetros”. No todas las regiones del mundo cuentan con gradientes térmicos adecuados. Además de contar con esas condiciones, México tiene la posibilidad de ser líder en dicha tecnología. “La energía del océano es una apuesta fuerte de nuestro país para que, en un futuro, no sólo pueda generar una gran cantidad de energía limpia, sino que pueda ser competitiva en el mercado de innovación tecnológica para la generación de energía del océano”.

En el tema del aprovechamiento del oleaje, el doctor Silva Casarín dice: “Aquí el tema es que hay demasiados dispositivos en el mercado a nivel de desarrollo. Estamos en el proceso de que tenemos que ser más convergentes con las ideas para poder entrar a economías de escala. No es lo mismo instalar un dispositivo y estarlo manteniendo, que una cadena productiva que te permita fabricarlo por miles. Eso es, probablemente, el reto para oleaje”.

Sumando las diferentes fuentes, se estima que, para el año 2030, se contará con al menos 500MW y hasta 1,000 MW de capacidad instalada para producir electricidad a partir de la energía del océano.

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