Ventajas del hidrógeno como sustituto de los motores de combustión interna tradicionales.

De acuerdo con el doctor Arturo Fernández Madrigal, profesor investigador del Instituto de Energías Renovables (IER) de la UNAM, el hidrógeno como combustible para autos eventualmente sustituirá a los motores de combustión interna tradicionales; sin embargo, debe ser un proceso gradual que aún puede llevar tiempo.

Actualmente, el hidrógeno se utiliza en la petroquímica, la hidrogenación de aceites para hacerlos comestibles y para hacer peróxido de hidrogeno (agua oxigenada), pero, a decir del investigador, el mejor uso que puede dársele es el de combustible para vehículos.

“La ventaja del hidrógeno sobre otros tipos de combustibles, es su poder calorífico, ya que obtenemos más cantidad de calorías por gramo que [con] cualquier otro combustible, como la gasolina. Si quemas hidrógeno, obtienes más energía. Por eso es importante el desarrollo de celdas de combustible y, aunque ya existen versiones de vehículos que usan hidrógeno, todavía no hay un mercado, porque el proceso de transición debe ser de manera gradual. Primero llegaron los autos híbridos; ahora estamos en los carros eléctricos; después tendrán que venir, sin duda, los coches de hidrógeno. Por eso, es necesario crear hidrógeno limpio, celdas mejoradas y que se conformen normas y leyes para este nuevo sector”, señala Fernández Madrigal, quien es, además, cofundador de la Sociedad Mexicana del Hidrógeno.

Explica que aún persisten algunos mitos alrededor del hidrógeno. Por ejemplo, se dice que es peligroso porque explota; pero, con la tecnología adecuada, puede controlarse. Por ahora, un primer paso puede ser añadir hidrógeno a los motores de combustión tradicionales: “El hidrógeno añadido a los motores de gasolina y diésel permite una gran disminución de monóxido de carbono [CO], que es muy dañino para la salud y el medio ambiente. Además, adaptar estos motores para que usen una parte de hidrógeno los haría más potentes. Sería una manera de ir introduciendo en la población los beneficios que tiene el hidrógeno”.

“La ventaja del hidrógeno sobre otros tipos de combustibles, es su poder calorífico, ya que obtenemos más cantidad de calorías por gramo que [con] cualquier otro combustible, como la gasolina.”

El científico comenta que la eficiencia de una celda de combustible comparada con un motor de combustión interna es mucho mayor, ya que la eficiencia de un motor convencional, al convertirla a movimiento, es de máximo 28%; una celda de combustible que convierte las moléculas de hidrógeno en energía mecánica tiene una eficiencia del 40%.

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No obstante, el doctor Arturo Fernández indica que, primero, debe diseñarse una infraestructura completa. Así como hoy existe una para la gasolina, se requiere que haya buenos productores de hidrógeno, que lo hagan de manera sustentable, utilizando energías renovables para su producción. También deben establecerse algunas leyes: “En algunos países, ya se habla de construir una economía del hidrógeno. En Latinoamérica, Argentina y Cuba han dado los primeros pasos. La economía del hidrógeno consiste en la unión de sociedad, empresarios y gobierno para crear leyes y programas que impulsen el uso del hidrógeno en motores de combustión, en vehículos con celdas de combustible, en motores que generen electricidad para una población o, incluso, en motores industriales. En Japón, por ejemplo, hay alrededor de 80 hidrogeneras, que son estaciones donde puedes llegar con tu auto de celdas de combustible y llenarlas de hidrógeno”.

En México, se han dado algunos intentos de introducir vehículos de hidrógeno. Uno de ellos fue desarrollado por el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL), que consiste en un vehículo utilitario para fábricas o zonas industriales. El otro fue construido por el Cinvestav, cuyo proyecto inició con la creación de un go-kart de hidrógeno, que podría funcionar como bicitaxi para sitios turísticos, como el Centro Histórico de la Ciudad de México. Ambos proyectos aún continúan en desarrollo.

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