El hidrógeno producido gracias a la radiación solar concentrada es una alternativa energética que busca ser competitiva.

Entre los elementos que están siendo investigados en diversas partes del mundo, con objeto de desarrollar un componente energético libre de emisiones contaminantes y capaz de ser almacenado a largo plazo, destaca particularmente el hidrógeno. Christian Sattler, del Centro Aeroespacial de Alemania, durante la Séptima Convención de Tecnología del Hidrógeno, 2017, afirmó: “Ahora que la radiación solar concentrada se ha podido acoplar a los procesos de producción de hidrógeno, está listo el elemento clave que da paso a la economía del hidrógeno en el mercado mundial”.

La cuestión ahora es que, entre las múltiples formas para obtenerlo o almacenarlo, hay dos procesos solares que pretenden, en un futuro, convertirse en la tecnología líder que reemplace la demanda de petróleo y gas natural. De un lado está la fotosíntesis artificial, la cual es capaz de obtener las llamadas “pilas de combustible”, mediante reacciones químicas a partir de la luz solar en fotoceldas, que puedan integrarse en motores térmicos y produzcan electricidad mediante la quema de hidrógeno. Y, del otro, se encuentran los combustibles solares, mismos que pueden adoptar las propiedades comburentes de la gasolina o el gas natural, es decir, como sustancias transportables y almacenables para estaciones de carga o en tanques para su uso convencional.

En el campo de la fotosíntesis artificial, el Joint Center for Artificial Photosynthesis (JCAP por sus siglas en inglés), del Instituto Tecnológico de California, ha desarrollado una serie de materiales catalizadores, de bajo costo, conocidos como fotoánodos, los cuales separan la molécula de agua utilizando la luz del Sol. La investigación ha sido pedida por el Departamento de Energía de Estado Unidos. Los componentes con los que están trabajando conforman la base de una pila de combustible, similar a una batería de auto, de reacción termoquímica sustentable. “El diseño de estos generadores los hace altamente eficientes, desde su mismo punto de partida, pues sólo necesitan agua. Éstos podrían tener un impacto revolucionario en unos años”, anunció el Departamento de Energía de Estados Unidos, en febrero de 2017.

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En cuanto a los combustibles solares, se pueden producir a partir de la energía solar concentrada, la cual ayuda a disociar el agua para la obtención de hidrógeno puro. “Una ventaja de producir este elemento a gran escala es que puede satisfacer la demanda de unidades de transporte o diversas industrias”, señala el investigador de energías sustentables, Baldur Eliasson, en su estudio “Energía y la economía del hidrógeno”. Este elemento puede ser envasado o licuado, puede ser transportado por vehículos o por tuberías, se puede almacenar y transferir a otros usuarios y su costo, al sintetizarse químicamente a gran escala, será muy bajo”.

Tal vez ambas tecnologías abastezcan a diferentes industrias, la fotovoltaica o la solar concentrada. El fin es que, cuando una o las dos se desarrollen a gran escala, el beneficio del Sol será para todos entre las futuras generaciones.

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