Tecnología para recolectar el calor de áreas pavimentadas y convertirla en electricidad.

Ahora ya es posible aprovechar el calor que queda atrapado en el pavimento y las superficies de concreto, gracias a una tecnología desarrollada por Samer Dessouky, profesor de la Universidad de Texas en San Antonio (UTSA), que convierte el calor del pavimento en electricidad.

Con este sistema se podrá recolectar el calor que, en muchas zonas de las ciudades, se adhiere a áreas pavimentadas, como autopistas, banquetas, pistas de aeropuertos, estacionamientos, etcétera, para generar electricidad y utilizarla para señalización (luces y letreros) y sistemas de recolección de datos. El suministro sería independiente de la red eléctrica.

Samer Dessouky, profesor de Ingeniería Civil y Ambiental de la UTSA, es el autor detrás de este proyecto, quien, en 2016, comenzó a desarrollar su sistema de recolección de energía térmica, cuyos prototipos fueron instalados cerca del laboratorio de concreto que está en el campus principal de la UTSA. El aparato hace una recolección a partir de la diferencia entre la temperatura de la superficie del pavimento y la (más baja) de la profundidad de la tierra.

Los investigadores utilizan drones que vuelan sobre áreas cercanas a aeropuertos y universidades para dibujar un mapa y saber en dónde se concentra más el calor durante el día en determinada zona, con el fin de conocer los mejores lugares para implementar la tecnología.

El aparato hace una recolección a partir de la diferencia entre la temperatura de la superficie del pavimento y la (más baja) de la profundidad de la tierra.

Dessouky ha afirmado que: “Dado que los aeropuertos tienen grandes áreas de pavimento de concreto, son ideales para este tipo de tecnología. En un apagón, la tecnología podría usarse como fuente de energía de respaldo para iluminar, con luces LED, las pistas de aterrizaje e, incluso, el sistema podría usarse como el único medio para iluminar las pistas de los aeropuertos”.

A principios de 2017, el proyecto obtuvo el primer lugar en el Concurso de Innovación de la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles, y el segundo lugar en el Concurso de Diseño Universitario del Programa de Investigación Cooperativa Aeroportuaria.

Quizá el antecedente de este desarrollo sea un carril exclusivo para bicicletas que genera electricidad. Se llama SolaRoad y se inauguró en 2015, en los Países Bajos. Pero, a diferencia de la invención del profesor de la Universidad de Texas, esta calle cuenta con celdas fotovoltaicas que van integradas en módulos de concreto de 3.5 metros y tienen una doble capa de vidrio templado como protección.

El carril generó 3,000 kWh en sus seis primeros meses de uso, una cantidad que podría ofrecer energía, durante un año, a un hogar en el que viviera una persona.

La tecnología de recolección térmica en concreto espera escalar a los aeropuertos, mientras que la SolaRoad tiene planeado crecer hasta conformar una red de carriles para bicicletas por todo el territorio holandés.

Fuente UTSA:
https://www.eurekalert.org/
Fuente SolaRoad:
http://en.solaroad.nl/

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