Algunas islas cuentan con asesoría internacional para detectar la mejor ruta hacia las energías renovables.

Las necesidades energéticas de territorios insulares, por obvias razones, son muy distintas a las de territorios continentales. Muchas islas y países insulares están buscando una transición energética hacia las energías renovables o, al menos, integrarlas a su mezcla energética, por razones que van desde bajar los precios y ser más independientes en la generación energética (no hay que olvidar que los costos de combustible para muchos territorios insulares es bastante elevado, ya que debe llegar por barco), hasta la necesidad de proteger su biodiversidad, evitando que entren barcos petroleros (y, con ellos, los riesgos de derrame) y algunos se apoyan en la oferta de iniciativas internacionales que existen para buscar el mejor camino.

La Agencia Internacional de Energía Renovable (Irena, por sus siglas en inglés) publicó, a principios de 2017, un mapa de ruta para la adaptación de energías renovables en diferentes islas del mundo. El análisis se centró en un modelo para expandir la capacidad a largo plazo, identificando el sistema de energía de menor costo con evaluaciones adicionales para lograr que dicho sistema funcione de manera óptima. Se examinó el potencial de las energías renovables en usos finales y otros sectores, como calefacción, refrigeración y transporte. El trabajo se hizo con los estados insulares de República Dominicana, Barbados, Chipre, Kiribati, Nauru, Maldivas y Mauricio.

Este tipo de investigaciones resulta de gran ayuda para los gobiernos de estas islas. Por ejemplo, el primer ministro de Barbados afirmó que el mapa de ruta de Irena será esencial en la estrategia de su gobierno para la transición energética y afirmó que el mapa de ruta “indica que la isla puede aumentar el nivel de penetración de las energías renovables en el suministro de electricidad a un objetivo de 76% de la generación máxima. Por lo tanto, el Consejo de Ministros revisará e incrementará la asignación de licencias para la generación intermitente de energía renovable conectada a la red eléctrica nacional”.

En el caso de la República de Kiribati, archipiélago y país insular ubicado en la zona centro-oeste del Océano Pacífico, al noreste de Australia, la hoja de ruta incluyó un análisis complementario que examinaba las opciones para la desalinización basada en energía renovable. Este análisis determinó que el poder de desalinización por ósmosis inversa mediante energía solar fotovoltaica es la opción más prometedora para aumentar el suministro de agua en ese archipiélago de más de 100 mil habitantes y más de 3 millones de kilómetros cuadrados.

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Este mapa de ruta de Irena es sólo una de las iniciativas que se realizan internacionalmente para mejorar las condiciones energéticas de diversos territorios insulares.

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