En 2013, comenzó a gestarse la empresa mexicana Aselus (que significa “potro del cielo”, y es una de las estrellas más brillantes del firmamento en la constelación de Cáncer). Su primer producto fue el prototipo de una luminaria para uso doméstico, hecha con materiales reciclados que aprovecha la energía solar como una solución para las viviendas que se encuentran en comunidades rurales y familias de escasos recursos.

Se trata de un dispositivo, autónomo de la corriente eléctrica, que funciona como un foco tradicional que sustituye a una bombilla de 100 Watts. Éste se instala en los techos de las viviendas. Su estructura transparente está hecha de PET reciclado, que permite el paso de la luz solar y crea un efecto de alta refracción, por lo que funciona durante el día como un tragaluz. Existen muchas viviendas en zonas rurales que no tienen ventanas y sus interiores son oscuros incluso en días soleados.

Cuenta con tres pequeños paneles solares que captan los rayos de Sol durante el día, y la energía se almacena en cuatro baterías de litio. Durante la noche, ésta se libera para funcionar como una luminaria tradicional, mediante una luz LED incorporada en la parte inferior. La luz proporcionada es cálida y tiene un espectro lumínico de 5 m2, es decir, ilumina perfectamente una habitación común; además, tiene la capacidad de recargar aparatos celulares.

El dispositivo para hogares tiene una potencia de 13 Watts, dispone de hasta 24 horas de almacenamiento de energía y los paneles funcionan incluso en días nublados y con lluvia, ya que absorben la radiación solar del medio ambiente. Su ligereza y autonomía permiten su instalación en cualquier tipo de techo, sea de madera, lámina o concreto.

El armazón o estructura de la lámpara está hecho de una mezcla de PET reciclado triturado, con un porcentaje de poliuretano y una aleación de diferentes plásticos que provocan que el dispositivo tenga una alta capacidad de transparencia y refracción. Es resistente a climas extremos y tiene una vida útil superior a 10 años, con la oportuna sustitución de las baterías. La fabricación y ensamblado del producto es un proceso que se realiza en el Estado de México.

Aselus estima que una familia en condiciones de pobreza energética tiene un gasto semanal de entre 50 y 70 pesos por el uso de velas, queroseno, gasolina y otros productos nocivos. Con el uso de una luminaria sustentable, el retorno de la inversión se daría en un año y nueve meses, sin causar daños a la salud ni al medio ambiente.

Los creadores y la empresa

Después de las primeras pruebas en 2013, el proyecto se fue perfeccionando y, en 2015, se hizo un experimento con un producto mejorado en una vivienda rural en el Estado de México, hecha de materiales funcionales. En ese mismo año, se inició el proceso para constituir el proyecto como una empresa formal y para registro del desarrollo ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI).

“En 2013, participamos en un proceso de incubación, en un programa llamado Transformadora Ciel, de Fundación Coca-Cola, en el cual vivimos dos meses de capacitación muy productivos”, cuenta, en entrevista, Nicte-ha Venegas Samperio, cofundadora de Aselus.

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“Regresamos en 2015, con más experiencia y con la decisión de que el producto llegara a un mercado más amplio, no sólo para zonas rurales, también para cualquier familia que ya tenga electricidad y quiera reducir sus gastos en energía eléctrica, al mismo tiempo que se mitiga el daño al medio ambiente al utilizar energías renovables para la iluminación”, señala la emprendedora, quien es psicóloga por la Universidad Autónoma de Puebla y tiene una maestría en Sociología Rural por la Universidad Autónoma de Chapingo.

En 2015, la firma agregó más productos a su catálogo y también ofrece una adaptación de la luminaria para iluminación pública; para este uso, tanto los paneles solares como las baterías y la luz led tienen más potencia. Por su parte, al foco doméstico se le agregó un cable y un puerto USB para recargar un celular.

“En 2016, ganamos el primer lugar del Premio de Innovación Sustentable, organizado por Walmart, la Universidad Iberoamericana y Socialab: [un apoyo] económico en pesos. Después organizamos una campaña de crowdfunding en Fondeadora y, en mayo de 2017, ganamos un premio en especie por parte de la incubadora Re-Diseña, de Media Lab, que nos permitió obtener certificaciones para la instalación de paneles solares autónomos e interconectados para vivienda e industria, lo cual nos facilita abrir nuevas líneas de negocio”, comenta Nicte-ha Venegas, quien cofundó la empresa junto con su hermano Moisés Venegas Samperio, ingeniero en Mecánica Agrícola por la Universidad Autónoma de Chapingo y que tiene una maestría en Hidrociencias por el Colegio de Postgraduados Campus Montecillo. Moisés es el creativo e inventor de la sociedad. Ambos son originarios de Texcoco, Estado de México.

Nicte-ha enfatiza que la invención principal de Aselus es la estructura del dispositivo, que aprovecha materiales que son considerados como desecho, así como la autonomía, funcionalidad, larga vida útil y la sensibilidad de apoyar a un segmento de la población que no ha podido ser atendido por diferentes factores. Nuestro país es uno de los mayores consumidores de agua embotellada: al año se generan cerca de 800 mil toneladas de PET y sólo el 15% es reciclado.

Los hermanos fueron parte de los 40 finalistas del Cleantech Challenge 2017, un concurso de proyectos verdes organizado por GreenMomentum.

Los planes

Nicte-ha Venegas indica que, independientemente del concurso Cleantech Challenge, planean continuar con el proyecto y escalar la empresa a nivel nacional e internacional. Por ahora, cuentan con los prototipos beta de las luminarias domésticas y públicas y pronto probarán los productos en diversos lugares, tanto en viviendas como en sitios públicos.

Aselus asegura que tiene hoy la capacidad para fabricar y ensamblar volumen a mediana escala y están en busca de socios industriales e inversionistas para escalar este proyecto y atender otras propuestas.

“Gracias a los concursos, hemos generado alianzas con otras empresas y estamos buscando una inversión importante para hacer crecer el proyecto y hacer llegar las luminarias a mucha gente en México y otros países de Sudamérica y África, donde las condiciones de pobreza económica y energética son factores limitantes para el desarrollo social”, concluye Nicte-ha, quien funge hoy como directora de Aselus.

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