Científicos de Stanford crearon una nueva batería, uno de cuyos componentes esenciales es la urea.

Investigadores de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) desarrollaron una nueva batería de bajo costo y alto rendimiento que podría ser una solución económica para el almacenamiento de energía solar u otras fuentes renovables.

Uno de los componentes esenciales de esta pila es la urea, elemento orgánico comúnmente encontrado en fertilizantes y orina de mamíferos. Su gran ventaja es que es mucho más barata que las baterías comunes. Otra virtud de este dispositivo, que contiene electrodos fabricados con aluminio y grafito, es que no es inflamable.

Su principal ingrediente electrolítico es la urea, un producto industrialmente disponible en las tantas toneladas de fertilizantes destinadas a las plantas. “Nuestra batería está hecha con algunos de los materiales más baratos y abundantes que puedes encontrar en la Terra”, explica Hongjie Dai, profesor de Química de la Universidad de Stanford, quien, junto con el estudiante de doctorado, Michael Angell, desarrollaron este proyecto. “Es la primera vez que se utiliza la urea en una batería”, afirman.

Los científicos proponen que su batería de urea sea utilizada para almacenar la energía generada por el Sol en la red eléctrica local, ya sea para hogares o edificios. Según ellos, el almacenamiento de energía en la red sería lo más viable, debido a que tendría un costo muy bajo, además de que la batería tiene una alta eficiencia y una vida útil muy larga.

Por ahora, las pruebas en el laboratorio son prometedoras, ya que estas baterías de ion de aluminio a base de urea pueden pasar por unos 1,500 ciclos de carga con un tiempo de recarga de 45 minutos.

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El equipo de investigadores ha autorizado las patentes de estas baterías a AB Systems, empresa fundada por Dai. Una versión comercial de la pila está actualmente en desarrollo.

Ya en 2015, el laboratorio de Dai había sido el primero en fabricar una batería de aluminio que se recargaba en menos de un minuto y duraba miles de ciclos de carga y descarga. El laboratorio colaboró con el Instituto de Investigación de Tecnología Industrial de Taiwán para impulsar una motocicleta con esta versión, con lo cual ganaron el R&D 100 Award. Sin embargo, esa batería tenía un inconveniente: requería del uso de un electrolito muy caro.

De acuerdo con los investigadores, la nueva versión, que incluye un electrolito basado en urea, es aproximadamente 100 veces más barata que el modelo de 2015.

Fuente:
http://news.stanford.edu/
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