Un alumno de la maestría en Energías Renovables por la Universidad Politécnica de Victoria, en Tamaulipas, trabaja en una tesis sobre la construcción de celdas solares con extractos de frutas.

¿Podrían hacerse celdas solares usando frutos que creen una tecnología de bajo costo y que sea amigable con el ambiente? Un estudiante mexicano se planteó contestar esa pregunta. El alumno de maestría en Energías Renovables por la Universidad Politécnica de Victoria (UPV), Héctor Sánchez Anguiano, trabaja en una tesis titulada “Caracterización electroquímica de celdas solares sensibilizadas con colorantes naturales”, la cual estudia la posibilidad de construir celdas solares con extractos de frutas y encontrar qué tipo de fruto es el mejor para producir energía eléctrica. Dicha maestría es de reciente incorporación, y Sánchez Anguiano pertenece a la primera generación de alumnos, misma que se titulará en diciembre de 2017.

“Los extractos o tintes de frutas que estoy utilizando tienen un elemento llamado antocianina, sustancia que, agregada en una celda solar, ayuda a generar un proceso electroquímico que posibilita la producción de energía eléctrica”, comenta el tesista Sánchez Anguiano, de 47 años de edad.

El estudiante de la UPV construyó celdas fotovoltaicas tipo sándwich con dos vidrios dopados con FTO/ITO, uno de ellos cubierto con dióxido de titanio (TiO2) más un tinte de fruta y otros elementos con grafito o carbón. Al hacer pruebas de laboratorio se mostró que la antocianina impulsa la generación de energía y, aunque su eficiencia no alcanza un 20 o 25% como las celdas convencionales, es un primer paso para la producción de celdas solares mexicanas de bajo costo (la producción de celdas de silicio es cara) y con elementos orgánicos que no dañan el medio ambiente.

Héctor Sánchez Anguiano

“Los extractos o tintes de frutas que estoy utilizando tienen un elemento llamado antocianina, sustancia que, agregada en una celda solar, ayuda a generar un proceso electroquímico que posibilita la producción de energía eléctrica”

“Los frutos que estoy utilizando por ahora son zarzamora, arándano, frambuesa y ciruela negra. Mi finalidad es encontrar el fruto que me dé la mejor estabilidad y eficiencia. Al hacerlo, este método podría ser, en un futuro, la mejor opción para la construcción de celdas solares de bajo costo y con materiales que no dañan el medio ambiente”, expone Sánchez Anguiano.

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