POR:Mónica Flores|ILUSTRACIÓN:Oldemar
¿Qué es la sustentabilidad? ¿Cuáles son las ciudades más competitivas y sustentables de México?

En la actualidad, una de cada dos personas en el mundo vive en una ciudad. Las urbes aportan el 70% de las emisiones de carbono realizadas por el hombre, tornándolas en las mayores contribuidoras del calentamiento global. El crecimiento acelerado de las zonas urbanas requiere de planeación y soluciones para los problemas que éste va generando. Para 2030, se calcula que 5 mil millones, de los 8 mil millones de personas que habrá, vivirán en ciudades. Según las predicciones de las Naciones Unidas, para 2050, el 70% de la población global vivirá en ciudades, aunque esas cifras hoy ya son realidad en algunas zonas del mundo, entre ellas, América Latina.

Las ciudades producen una importante emisión de contaminantes y gases de efecto invernadero. Por ejemplo, en México, según datos del Banco Mundial, en 2013 se produjeron 3.9 toneladas métricas per cápita de emisiones de CO2, mientras que, en Estados Unidos, ese mismo año, la generación fue de 16.39 toneladas métricas per cápita. El reporte, publicado en 2016, Estimación del potencial nacional de reducción de carbono de las políticas de ciudades (Estimating the National Carbon Abatement Potential of City Policies), del National Renewable Energy Laboratory (NREL) de Estados Unidos, encontró que, con algunas acciones implementadas, podrían reducir entre 210 y 480 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono para el año 2035. Las políticas a implementar serían: determinar requisitos para construcciones nuevas y renovaciones para que usen tecnología específica o que logren objetivos de uso energético; incrementar el uso del transporte público; dar incentivos para que los edificios empleen tecnologías de energía eficientes; crecer de modo inteligente (reducir el uso del auto y realizar otras prácticas de planeación urbana que faciliten métodos alternativos de tránsito); fomentar el aumento del uso de tecnología solar para uso privado; y desarrollar acciones que reduzcan las emisiones en las operaciones de gobierno.

¿Para qué sirve la sustentabilidad?

En 1991, William Rees y Mark Roseland dieron una de las definiciones más ampliamente aceptadas de lo que es el desarrollo sustentable: “[Es] el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. Desde entonces, la sustentabilidad se entiende como un crecimiento que cuida el medio ambiente, que toma en cuenta la calidad de vida del presente y del futuro, y que integra inteligentemente los recursos.

Para la Plataforma de Ciudades Sustentables Europeas, lo primero que necesita una urbe para lograr su transición hacia la sustentabilidad es “fomentar la innovación y volverse ‘lista’”. Tomar mejores decisiones y sumarlas a la innovación para mejorar la calidad de vida y la preservación de los recursos naturales.

Gran parte de las soluciones sustentables que se están ideando ahora se verán reflejadas en las siguientes décadas. No siempre es fácil predecir el impacto de cada medida, ni si lo que le funciona a una ciudad será viable en otra. En Europa, se aliaron distintos organismos para crear una herramienta llamada Reference Framework for Sustainable Cities (RFSC) cuyo objetivo es: “Ayudar a los actores clave de la ciudad a desarrollar e implementar planes y estrategias para ciudades atractivas y sostenibles”. En esa herramienta, consideran que hay cinco dimensiones principales, en las que caben los 30 objetivos europeos para las ciudades del futuro. Las dimensiones a considerar son: dimensión espacial, dimensión de gobierno, dimensión social, dimensión económica y dimensión ambiental.

Las ciudades más sustentables de México

Según el Population Reference Bureau, en el año 2000, el porcentaje de población urbana en América Latina era del 76% y, para e 2030, será del 85%. Estas cifras dan una idea de lo importante que es cada acción rumbo a la sustentabilidad. Para poder evaluar los pasos dados, Banamex creó, en 2013, el Índice de Ciudades Competitivas Sustentables (ICCS), en colaboración con el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), el Centro Mario Molina (CMM), el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) y el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los trabajadores (Infonavit). En 2015, se sumaron al proyecto la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), la Secretaría de Energía (Sener), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y The Latin America Regional Climate Initiative (LARCI).

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En 2015, el ICCS de México encontró que, en la categoría de las ciudades con una población con más de 1 millón de habitantes, el Valle de México, Monterrey, Guadalajara, Querétaro y Aguascalientes fueron las cinco ciudades más competitivas y sustentables del país. En la categoría de ciudades de 500 mil a 1 millón de habitantes, las ciudades más sustentables y competitivas fueron Saltillo, Morelia, Cancún, Chihuahua y Hermosillo.

El reporte realizado por Banamex describe a la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) como la que “presenta el mejor subíndice competitivo de Innovación, y ésta es su mayor fortaleza”. En cuanto a desempeño energético general, “está por arriba de la media debido a su óptimo nivel de productividad […] Sus niveles de emisiones GEI debidos al consumo de energía están por debajo de la media y entre los mejores del país”.

El ingeniero Carlos Ortiz, director general de Investigación, Desarrollo Tecnológico y Formación de Recursos Humanos, de la Sener, comenta: “Estamos haciendo una serie de esfuerzos para integrar comunidad científica, sector privado, gobierno, sindicatos, etcétera, para identificar cuáles son las soluciones que a corto y a largo plazo se deben adoptar para transitar hacia un esquema de ciudades sustentables. Digo ‘soluciones’, porque no es un tema de tecnología; desde luego, tiene un componente de tecnología, pero es un tema mucho más complejo, es un tema de política pública, de tecnología, de movilidad social, de acuerdos sociales, de voluntades políticas en diferentes niveles de gobierno… Entonces, es un gran esfuerzo que requiere, primero, establecer una meta común de hacia dónde queremos ir; y, luego, articular las voluntades y presupuestos de una serie de actores que, desde sus diferentes ámbitos de competencia, adoptarán diferentes medidas para poder llegar a esa meta”.

Cada país o región puede elegir los criterios más importantes a seguir para trazar sus planes y evaluar sus metas. Por ejemplo, el ICCS 2015 evaluó 15 subíndices: nueve de competitividad y seis de medio ambiente urbano, expandiendo la matriz de indicadores a más de 120. “Los indicadores que componen los subíndices del ICCS tienen dos aristas: reflejan la implementación de acciones para generar información y para diseñar políticas ambientales con la mayor precisión posible”, explican en su página web.

Ya hay camino andado y queda por hacer. Como concluye el ingeniero Carlos Ortiz: “Cosas tan sencillas como una política pública a nivel municipal, como un incentivo de adopción de diferentes tecnologías, que de manera aislada podrían hacer poco pero que, si son parte de una estrategia global, sistémica, donde diferentes ‘ladrillos’ se van alineando para ir construyendo algo más grande, entonces sí puedes llegar a tener un impacto significativo”.

FUENTES:
http://data.worldbank.org/country/mexico
http://www.pact-carbon-transition.org/delivrables/D-2.pdf
http://urbact.eu/reference-framework-sustainable-cities-rfsc
http://rfsc.eu
http://imco.org.mx/wp-content/uploads/2015/10/2015-Ciudades_Competitivas-Documento.pdf
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