A partir de 20 toneladas de aceite comestible, esta empresa mexicana produce mensualmente casi 20,000 litros de biodiésel.

La industria hotelera en las costas de Yucatán es, quizá, la mayor productora de aceite comestible usado, obtenido de las cocinas y restaurantes. De acuerdo con la empresa mexicana Energía Girón, por cada litro de aceite usado que se tira al drenaje, se contaminan 1,000 litros de agua del manto freático o subsuelo.

Para combatir este problema, la compañía construyó una planta para procesar y transformar el aceite comestible usado en biodiésel. Dicha instalación se localiza en el municipio de Umán, cerca de Mérida, Yucatán. Ocupa un espacio de 330 metros cuadrados y consta de reactores, centrífugas, tanques de almacenamiento, torres de refinamiento, bombas, dispensadores, contenedores y equipo de laboratorio. La mayoría de las máquinas y piezas son tecnología mexicana.

“Actualmente, nuestra planta recibe al mes 20 toneladas de aceite comestible usado, de las cuales, al ser procesadas, sólo tenemos una merma de 300 litros, por lo que generamos mensualmente 19,700 litros de biodiésel, que es utilizado, sobre todo, por clientes que tienen barcos, transporte de carga… Recientemente, una empresa de camarones en el puerto Sisal ha empezado a usar nuestro biodiesel para generar electricidad”, comenta Eduardo Girón, director general de la empresa.

Asegura que, por cada litro de biodiésel consumido, se evita la contaminación de 1,000 litros de agua y, al mismo tiempo, se dejan de generar 2.06 kg de CO2. Cada litro de biodiésel tiene un costo de 13.96 pesos y se distribuye, principalmente, en Yucatán, Villahermosa y el Estado de México.

La idea de crear la compañía nació cuando cursaba la universidad. En una clase de Química, un profesor enseñó a sus alumnos a generar biodiésel a partir de aceite vegetal. Fue así como Eduardo Girón (ingeniero industrial), junto con su hermano gemelo (Edmundo Girón, psicólogo) y su socio, Ángel Pérez (ingeniero mecatrónico) fundaron la empresa en 2013. Todos son egresados de la Universidad del Valle de México, de Mérida.

Actualmente, la planta trabaja también con otros tipos de aceite y materias primas para generar biodiésel y, en este año, trabajará en la producción de mezclas de biocombustible y diésel fósil para crear nuevos productos.

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