En muchas regiones del mundo, incluyendo México y otros países en desarrollo, se realizan dos cosechas al año en campos de cultivo y todos los desperdicios de las mismas (como hojas, tallos, cáscaras y otros residuos vegetales) se queman para despejar la tierra y preparar el campo para nuevos cultivos.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Stanford, la práctica de quemar biomasa al aire libre es tan común que representa alrededor del 18% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono. “Se calcula que hasta un 10% de la mortandad por contaminación atmosférica en todo el mundo se debe a la quema de biomasa. Eso significa que provoca la muerte prematura de unas 250,000 personas cada año”, declaró Mark Z. Jacobson, profesor de Ingeniería Ambiental y Civil de Stanford, autor del estudio dado a conocer en 2014.

Es por ello que científicos del Tata Center del Massachusetts Institute of Technology (MIT) desarrollan una tecnología a fin de volver rentables esos desechos, principalmente para personas en zonas de escasos recursos, como India, Nepal y algunos países de África.

Ahmed Ghoniem, profesor de Ingeniería Mecánica, y el estudiante de doctorado Kevin Kung, de Ingeniería Biológica, trabajan en un reactor que utiliza un proceso llamado torrefacción (que consiste en tostar los materiales) para densificar la biomasa, haciéndola transportable y aumentando su vida útil. Se trata de un aparato al cual se abastece con los residuos, que suelen estar dispersos y húmedos y, con sólo oprimir un botón, se realiza el proceso de torrefacción: la biomasa vegetal, que contiene carbono, hidrógeno y oxígeno, se calienta a temperaturas entre los 200 y los 300 °C en un ambiente libre de oxígeno. Este tratamiento hace que se descomponga rápidamente, liberando, primero, las moléculas de baja energía. La biomasa se seca, se limpia y, al final, se obtiene una fracción sólida con una alta densidad de energía.

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Una vez que se procesan todos los desperdicios orgánicos, la biomasa puede ser transportada en un camión a un centro de biocombustibles. De hecho, esta solución puede ser atractiva para los productores, ya que pueden recolectar cientos de toneladas de residuos de cultivos y volverlos rentables.

Por ahora, uno de los principales desafíos de los científicos del MIT es pasar de un proceso por lotes a uno continuo, en el que el reactor sea alimentado con biomasa continuamente, mientras las condiciones dentro del reactor permanecen estables.

La tecnología de torrefacción a pequeña escala se probará este año en India, ya que en este país existen millones de pequeñas granjas que cultivan arroz, trigo, caña de azúcar y otros cultivos básicos, generadores de grandes cantidades de residuos orgánicos.

Fuente:
http://energy.mit.edu/
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