Las plantas de reciclaje tradicionales sólo recuperan el 8% del total de la basura tratada. Por esta razón, un par de alemanes que radican en México desde 1991 (quienes estaban interesados en el reciclaje de basura y la protección del medio ambiente), se dieron a la tarea de construir una planta que procesara la basura y obtuviera el máximo provecho al transformarla.

En 2014, en Mérida, Yucatán, comenzó a operar una planta de reciclaje que, en un inicio, se encargó de generar biogás gracias al aprovechamiento de los residuos orgánicos.

Era sólo el principio. Ese mismo año se implementó un proyecto denominado Waste to Energy, cuyo objetivo era la generación de Combustibles Sólidos Recuperados (CSR), un término oficial de la NOM mexicana, los cuales provienen de los residuos de polímeros, como telas, nylon, bolsas y cualquier material de plástico.

“Al ser quemados, los CSR reducen un 65% las emisiones de CO2; además, se contribuye a eliminar toneladas de basura que, de estar en un relleno sanitario, contaminarían mucho el medio ambiente”, comenta Uwe Rolli, director de la empresa Gammakat Logistic y creador del proyecto Waste to Energy.

Planta de reciclaje en Mérida. Foto: Gammakat

Rolli, de 55 años, asegura que el paso principal para la creación de los CSR es la separación y la selección de la basura: “Nuestra planta cuenta con un proceso en el que hay, primero, una selección manual de los polímeros de la basura. Después, éstos pasan a una máquina que, por gravedad y flujo de aire, separa lo pesado de lo ligero. Lo pesado son bolsas con líquidos, pedazos de piedras, tornillos, vidrio, metales; todo eso se va hacia el fondo. Lo ligero se queda flotando y pasa a una trituradora. En esta fase, los polímeros se trituran hasta formar piezas de 30 mm o menos. Las piezas se utilizan para hornos que funcionan como un combustible alterno que contamina menos y es más barato que el tradicional”, explica el empresario.

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La planta recibe diariamente 700 toneladas de basura de la ciudad de Mérida y produce diariamente 140 toneladas de CSR, combustible que, por ahora, es distribuido sólo a la compañía Cemex, la cual cuenta con un horno adaptado para utilizar este tipo de combustible sólido.

“Las cementeras utilizan normalmente, en sus hornos, combustóleo, el cual es caro y muy contaminante. Con los CSR, obtienen una reducción de gastos del 45%. Este tipo de combustible sólido puede utilizarse en cualquier horno o caldera de cualquier industria”, expone Rolli, y agrega que, por cada tonelada de producción de CSR, se están dejando de emitir al medio ambiente 1.6 toneladas de CO2.

Rolli, junto con su socio Oliver Hoffmann, planea la construcción, en este 2017, de otras plantas recicladoras, en Tabasco, Chiapas y Tlaxcala, con las que se espera una producción diaria de 700 toneladas diarias de CSR. Y también hay planes de producir diésel sintético de los residuos sólidos.

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