Los motores eléctricos han demostrado que son más eficientes que los motores de diésel y gasolina, no sólo porque contaminan menos, también porque los aparatos eléctricos son más adaptables a todo: a cualquier tipo de vehículo aéreo, terrestre o marítimo, y ahora también a dispositivos móviles, robots y otras tecnologías.

“Los nuevos tipos de motores eléctricos tienden a ser mucho más pequeños y funcionan con menos energía que en el pasado; además, son más receptivos y más adaptables a nuevas aplicaciones”, explica James Kirtley, profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Motor vibrador de un teléfono celular.

El investigador expone que hoy existen pequeños motores eléctricos de 1 watt que se encuentran en los teléfonos celulares; otros se hallan dentro de los automóviles y su misión es cerrar o abrir puertas y accionar los limpiaparabrisas o el aire acondicionado.

El MIT trabaja actualmente con una empresa en Cambridge que fabrica ruedas eléctricas para bicicletas. Estas ruedas almacenan energía que puede liberarse cuando el usuario sube una colina, con el fin de ayudarlo a que el pedaleo sea menos exhaustivo.

Últimamente, trabajo buscando la manera en que los motores eléctricos puedan ayudar a los sistemas de distribución de energía eléctrica a ser más eficientes, sobre todo, para techos solares. Estamos pensando en conectar motores a micro-redes eléctricas para que los techos con paneles solares funcionen mejor”, comenta Kirtley.

La evolución de los motores hace avanzar distintas ramas, entre ellas, la robótica. Los motores eléctricos pueden proporcionar a los robots móviles una duración de la batería mucho más larga, en comparación con los sistemas hidráulicos tradicionales.

Mano biónica que utiliza 5 micro motores para reproducir 14 patrones distintos de agarre.

Pero la evolución de los motores no termina aquí. El químico español Samuel Sánchez Ordóñez, del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (Ibec), creó, en 2015, nanomotores que se mueven propulsados por enzimas, como la glucosa. Los nanomotores son microrrobots del tamaño de una bacteria que están diseñados para moverse por el organismo. Los experimentos de Sánchez Ordóñez permitieron que los diminutos dispositivos pudieran moverse por el organismo con finalidades terapéuticas, como la liberación de fármacos. El siguiente paso de los nanomotores es aplicarlos en hospitales para poder atender a pacientes.

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Fuentes:
http://energy.mit.edu
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