POR:Mónica Flores
Entrevista con el doctor Antonio González, especialista en Geología y Geofísica Marina del CICESE.

Como uno de los proyectos clave dentro del Cemie-Geo,

y con un presupuesto de poco más de 67 millones de pesos, se lleva a cabo la Campaña Intensiva de Exploración Geotérmica de las Cuencas Wagner, Consag, Delfín, Guaymas y Alarcón del Sistema de Rifts del Golfo de California. El doctor Antonio González, investigador titular del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) de Baja California, es el responsable técnico de este proyecto. Con esta campaña de exploración geotérmica se buscan fuentes alternas de energía en zonas marinas.

“Todavía no hay ninguna producción geotérmica marina en el mundo, pero estas búsquedas sirven para disponer de ese conocimiento a futuro, para saber dónde ir a buscar [llegado el momento]. Actualmente, en el país hay producción geotérmica; hay varios campos identificados: algunos en explotación, otros iniciando explotación, pero va a llegar un momento en que la posibilidad de explotación geotérmica estará agotada y no habrá más lugares. Algo parecido a lo que pasó en algún momento con el petróleo, que se explotaba nada más en lugares en tierra [firme]. El paso natural es buscar recursos en la parte marina”, comenta el experto.

En México, el campo principal geotérmico se localiza en Cerro Prieto, cerca de Mexicali, Baja California. Dicho campo geotérmico ocupa el cuarto lugar mundial en producción de energía eléctrica basada en geotermia. El doctor González comenta sobre la exploración: “La misma geología o una estructura geológica muy similar a Cerro Prieto se reproduce varias veces dentro del Golfo de California; por lo tanto, es un lugar como para buscar ese mismo recurso. Lo lógico es que esté [localizable] en esas zonas. En otras áreas marinas de México, es un poco más complicado [encontrarlo], porque normalmente son aguas muy profundas, con lo cual, económicamente, sería menos rentable, o ya son estructuras geológicas bastante diferentes de las consideradas como normales dentro de una explotación geotérmica”.

Innovación tecnológica

El especialista explica los métodos geofísicos más novedosos involucrados en este proyecto: “Estamos aplicando varios métodos geofísicos de exploración; pero, al ser un medio marino, hay que utilizar las versiones marinas de esas técnicas. Usamos una que es relativamente novedosa: métodos electromagnéticos”. Los métodos electromagnéticos marinos se utilizan, actualmente, como apoyo en la búsqueda de petróleo. “Buscan zonas que resisten más el paso de la corriente eléctrica. En nuestro caso, aplicamos esa misma metodología, pero lo que buscamos es justamente lo contrario: zonas que tengan menor resistencia eléctrica, porque lo que queremos es que haya presencia de agua subterránea”. Para una explotación geotérmica se necesitan dos cosas: por un lado, calor y, por el otro, agua subterránea para poder extraer el calor del subsuelo; “entonces, la técnica electromagnética permite saber si hay o no agua subterránea… porque el agua subterránea tiene sales y conduce bien la electricidad”, afirma Antonio González.

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“La otra técnica, también relativamente novedosa para la búsqueda de recursos geotérmicos, es una sonda marina de flujo de calor. Estamos buscando qué lugares tienen flujo de calor más elevado. [Se trata de] una serie de termómetros en una lanza que tiene una longitud aproximada de seis metros, y mide las temperaturas en el subsuelo. [Hay] otras técnicas, pero éstas son las más novedosas”, comenta.

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Alianzas estratégicas

En este proyecto están involucrados 13 investigadores y cuatro técnicos del CICESE, y uno de la Scripps Institution of Oceanography (UCSD). Además, se cuenta con asesorías puntuales de tres investigadores internacionales de la Oregon State University, Scripps y UCSC. Sobre esta alianza, González comenta que Scripps tiene el “grupo puntero en el desarrollo de métodos electromagnéticos marinos. Llevan muchos años trabajando en ello y son un referente en esa tecnología. Ellos han estado desarrollando y vendiendo [su tecnología] a compañías de exploración petrolera. Hablando con ellos, les llamó mucho la atención nuestro proyecto, porque podían probar también su técnica para otra cosa diferente”.

¿Qué ha significado, para este proyecto, ser parte de Cemie-Geo?

“Es una gran oportunidad, por la cantidad de recursos. Eso nos ha permitido equiparnos. Nos ha permitido tener tiempo de barco [trabajo de campo] y poder hacer una investigación que, de otra manera, sería impensable. Podríamos haber ido avanzando ‘de a poquito’, pero hay cosas que hubiera sido imposible hacer sin los recursos. Ahora tenemos equipo propio y eso nos liberó también de la dependencia de grupos de investigación internacionales. En este caso, podemos llevar la iniciativa en muchos trabajos, al tener el equipo propio, y [en] formación de recursos humanos”. En el tema de recursos humanos, cuentan con dos estudiantes que actualmente están cursando el doctorado y cinco la maestría. Dos alumnos de maestría ya finalizaron sus estudios.

“El siguiente paso lógico es poner a disposición del gobierno federal y de las instituciones que estén interesadas, todos los datos e interpretaciones que se estén obteniendo. La idea es hacer pública esta investigación”. La información que han ido obteniendo se está dando a conocer en congresos y ya preparan publicaciones científicas que verán la luz en 2017.

“Todo indica que los lugares donde estamos investigando sí tienen ese potencial geotérmico que estábamos buscando”

El futuro

“Los resultados preliminares son muy promisorios. Algunos detalles nos indican que vamos por buen camino, como el hecho de obtener núcleos de sedimentos, temperaturas del orden de 100 °C, o [logros específicos con] el método electromagnético, que nos ha mostrado claramente áreas de baja resistividad, lo cual también es promisorio”. Otra de las técnicas usadas, la obtención de núcleos de sedimentos, mostró que la firma geoquímica isotópica del agua indica que sí es agua subterránea alterada por temperatura: “Todo indica que los lugares donde estamos investigando sí tienen ese potencial geotérmico que estábamos buscando”, concluye el doctor Antonio González.

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