POR:Hugo Arce
El organismo Litro de Luz México lleva iluminación a comunidades rurales para ayudar a personas en situación vulnerable mediante métodos sustentables.

El reto

Existen muchas comunidades rurales en México y el mundo donde hay dos necesidades básicas que, en la mayoría de los casos, no se cubren debidamente: el agua y la luz. Los tipos de casas o habitaciones que se construyen en zonas pobres no cuentan con ventanas, por lo que, aun de día, los interiores son oscuros y esto impide que se realicen las actividades cotidianas con regularidad.

Es por ello que nació Litro de Luz México, iniciativa creada en Brasil, perfeccionada en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y después liberada al mundo como una open source o iniciativa abierta sin fines de lucro, para que pudiera ser retomada por los países interesados.

La solución

Litro de Luz México inició labores en nuestro país en 2013, llevando luz a comunidades tarahumaras de Chihuahua. El método consistía en recolectar botellas recicladas de PET de 1.5 litros, las cuales se llenaban de agua y se les añadía 10 mililitros de cloro; posteriormente, se insertaban en un material resistente, como un pedazo de lámina, mismo que se adhería al techo de casas o habitaciones pobres. El dispositivo funciona como un prisma: durante el día, el agua dentro de la botella refracta la luz solar al interior, proporcionando iluminación equivalente a un foco de 55 watts. Una botella solar correctamente instalada puede durar hasta cinco años.

Ahora, en 2016, el organismo está llevando lámparas que funcionan con un panel solar, con lo cual las comunidades rurales pueden también contar con luz durante la noche, tanto en calles como en áreas comunes.

La lámpara solar consta de una bombilla hecha con una botella de refresco reciclada de PET de 600 mililitros (puede utilizarse también una botella de 1.5 litros). Dentro hay una lámpara de luces LED. Como base, tiene un bote reciclado de crema de 1 litro, en cuyo interior hay una batería de 6 volts, un controlador que permite la correcta carga de la batería y un potenciómetro para aprovechar al máximo la pila y con alcance hasta de 120 watts.

La lámpara es alimentada durante el día gracias a un panel solar de polímero de cristal. El diseño del dispositivo fue realizado por técnicos de Qohélet, organismo mexicano aliado con Litro de Luz México, dedicado a la prevención del crimen y las adicciones en zonas rurales. Teniendo todos los materiales, la construcción de la lámpara sólo lleva 30 minutos y su costo es de alrededor de 1,200 pesos; sin embargo, el precio varía dependiendo de la zona donde se encuentre la comunidad rural, ya que algunos elementos podrían ser escasos y su costo, por tanto, sería más elevado.

“El controlador es de diseño mexicano y los materiales de esta lámpara pueden encontrarse en cualquier parte de América Latina”, comenta Benjamín Córdoba García, co-fundador de Qohélet y actualmente director de Litro de Luz México.

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Benjamín cuenta que, además de Chihuahua, el organismo se encuentra presente en Quintana Roo, Hidalgo, Estado de México y la Ciudad de México. También se ha logrado expandir a otras regiones como Guatemala, Honduras y, próximamente, República Dominicana.

La fundadora

La fundadora de Litro de Luz, capítulo México, es Teresa González, quien por entonces cursaba una maestría en Ingeniería Cultural en la Universidad Europea de Madrid. Ella trabajaba para la organización mexicana Qohélet y quería replicar ese modelo en España, en comunidades gitanas. Sin embargo, dadas las condiciones de la zona, no pudo lograrlo en ese momento, por lo que comenzó a buscar alternativas, y así conoció la iniciativa Litro de Luz, que hoy está presente en 35 países.

“Contacté a Litro de Luz Suiza, en ese momento el grupo más cercano que tenía. Con ayuda de ellos se hizo un proyecto piloto en España, donde fue todo un éxito. Después me invitaron a incubar el proyecto en la India y dejarlo en manos locales. Más adelante, decidí traer el modelo a México y fue así como comenzó sus operaciones, en 2013, cuando yo contaba con 26 años de edad”, explica Teresa González.

Desde entonces, la iniciativa ha dado buenos frutos y hoy cuenta con el apoyo de la compañía PepsiCo, como un aliado que le proporciona voluntarios para instalar las lámparas, además de patrocinios y el soporte para llevar los dispositivos de luz a Centroamérica.

Recientemente, la emprendedora fue nombrada Joven Líder de la ONU para los Objetivos de Desarrollo Sostenible, gracias a su trayectoria en Qohélet y Litro de Luz. El canal de televisión MTV les otorgó el Premio Chiuku por la innovación que las lámparas ofrecen al desarrollo sostenible. En la actualidad, Teresa González radica en la ciudad de Washington, y ocupa un puesto como oficial de Programas del YABT (Young Americas Business Trust), que cuenta, entre otras cosas, con concursos e iniciativas en pro del medio ambiente.

Los planes

Tanto Teresa González como Benjamín Córdoba coinciden en que los planes a corto plazo de Litro de Luz México es continuar con más instalaciones de las lámparas solares en todo el país y en otras regiones de América Latina.

“Nos interesa mucho cambiar la imagen de Latinoamérica hacia un movimiento de sustentabilidad, pero no sólo para ser instaladores, sino que la misma gente de las poblaciones rurales aprenda a construir e instalar las lámparas para ser sustentables y autosuficientes, sin depender de una empresa o un organismo”, expone la integrante del YABT.

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