Científicos de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), a través de la Facultad de Ciencias Químico Biológicas –en alianza con InTrust Global Investments LLC y el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP)–, proyectan la implementación de una biorrefinería que pueda analizar y demostrar el valor de cada componente de la biomasa en biocombustibles químicos de base biológica y alimento piscícola y camaronícola. Su misión será triple: reducir la contaminación en el país, apoyar a la sociedad y generar altos ingresos a largo plazo.

La planta se construirá en el norte de Sinaloa e involucrará a ejidatarios de tres diferentes ejidos. La zona camaronícola cuenta con una extensión de más de 6 mil hectáreas de granjas (que son sus clientes potenciales). Dos tipos de cultivos bioenergéticos serán la materia prima de la biorrefinería: jatropha curcas (piñón) y moringa. Asimismo, la biorrefinería recibirá desechos de campos pesqueros (como cabezas y cáscaras de camarón) y de campos agrícolas (paja de maíz, garbanzo y frijol). Con estos insumos, la instalación producirá diversos tipos de biocombustibles, como bioetanol, bioturbosina, biodiésel y pellets, así como productos de alto valor químico y alimenticio, como glicerina, quitosano y harina proteica para alimentar camarones y otros animales.

Este plan es respaldado con recursos de la firma estadounidense InTrust Global Investments y cuenta con el soporte de la Escuela de Salud Pública y Medio Ambiente de la Universidad de Harvard. Además, la Secretaría de Energía (Sener) apoyó un programa de capacitación, junto con Harvard, para 300 docentes de 120 instituciones de educación superior de México, en la vinculación de proyectos de energía con comunidades rurales.

Originalmente, el proyecto fue propuesto en el Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico, Tecnológico y de Innovación (Fordecyt). El plan ya está demostrando su viabilidad tecnológica y financiera para hacerlo una realidad. “En este momento, estamos por iniciar la primera etapa del proyecto, que tendría una inversión de 120 millones de pesos, pero el plan completo tendrá un costo final de 1,116 millones de pesos”, indicó el doctor Ignacio Contreras Andrade, investigador de la UAS y líder técnico del proyecto.

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Contreras Andrade explicó que la idea no es sólo construir una biorrefinería, sino toda una cadena de eslabones que configuren un negocio que beneficie tanto a empresas y gobierno como a la sociedad, al integrar ingenieros, campesinos y pescadores de la región.

La idea no es sólo construir una biorrefinería, sino toda una cadena de eslabones que configuren un negocio que beneficie tanto a empresas y gobierno como a la sociedad.

En la primera etapa, la biorrefinería producirá anualmente 240 toneladas de pellets, 80 mil litros de bioetanol, 1 millón 140 mil litros de biodiésel, 175 toneladas de harina, 240 mil litros de glicerina y 15 toneladas de quitosano. “Cuando el negocio esté funcionando, va a impactar positivamente a miles de familias que trabajan en el campo y en los campos pesqueros; ésa es una de nuestras misiones”, comentó el investigador de la UAS.

Este proyecto aparece en el documental Cambio de paradigma, que se presentará el próximo 17 de diciembre en el Museo de Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México.

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