Hasta hace poco, pensar en baterías “hechas en casa” “por uno mismo”, sonaba descabellado. Sin embargo, científicos de la Universidad de Vanderbilt (Nashville) crearon un manual para que cualquier persona construya sus propias baterías caseras a partir de desperdicios de metal.

Según Cary L. Pint, uno de los líderes del proyecto, los residuos de chatarra más comunes en Estados Unidos son el acero y el latón, materiales que también son comunes en América Latina. Ellos realizaron pruebas con estos elementos para hacer pilas capaces de almacenar la energía que un hogar genera mediante fuentes renovables.

Los investigadores se basaron en la famosa “pila de Bagdad”, un recipiente de arcilla, similar a un jarrón, descubierto en 1939 en una colina de Irak. Este objeto tenía en su interior un cilindro de cobre y, dentro de éste, una varilla de hierro. En aquel año, el arqueólogo alemán Wilhelm König, entonces a cargo del Laboratorio del Museo Estatal de Bagdad, lo identificó como una pila eléctrica y, más adelante, se comprobó que, en efecto, podía encender una lámpara. La pila data del primer siglo antes de Cristo.

Si en ese entonces el ser humano fue capaz de construir una pila, es muy probable que cualquier persona pueda hacerlo hoy en día. Por esta razón, los científicos de Vanderbilt, quienes publicaron su trabajo gracias a la American Chemical Society, desarrollaron un proceso sencillo que podría llevarse a cabo en casa para elaborar pilas (de diferentes tamaños) de acero y latón, incluyendo virutas y tornillos, para convertirlos en electrodos para baterías.

Cuando los electrodos se combinaron con hidróxido de potasio acuoso como electrolito, produjeron una batería con una potencia de hasta 1.8 voltios y una densidad de energía de hasta 20 watts/hora por kilogramo, cantidad muy similar a las baterías tradicionales de plomo y níquel-hierro.

Las pruebas de los investigadores mostraron que las baterías de acero-latón pueden cargarse y descargarse más de 5 mil veces. Su fabricación sería muy barata y podrían usarse para almacenar energía en cualquier hogar.

Las posibilidades son infinitas. En un futuro cercano, cualquier persona podría construir baterías con medios orgánicos. Este año, por ejemplo, investigadores de Indiana lograron crear una pila a base del polen de las abejas. Este proyecto, como muchos otros, está en fase de experimentación, pero el camino ya está trazado.

Fuentes:
https://www.eurekalert.org/
http://pubs.acs.org/
http://www.sciencealert.com/

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