Existen bacterias que transforman los residuos orgánicos en biomasa, con la cual se pueden producir biocombustibles o fertilizantes. Las más comunes se hallan en biodigestores y éstos ya comienzan a abundar en México. Pero, recientemente, en el National Renewable Energy Laboratory (NREL) se descubrió que hay otro tipo de bacteria que, a través de una vía metabólica, puede absorber el CO2 para descomponer y fermentar la biomasa celulosa con el fin de producir biocombustibles, como hidrógeno y otros hidrocarburos.

Hay bacterias que se alimentan de compuestos de carbono orgánico y expulsan el CO2, pero la bacteria de la especie Clostridium thermocellum no lo deja escapar por completo; al contrario, lo recupera durante su crecimiento mientras consume azúcares derivados de la biomasa celulosa. Este microorganismo está entre las bacterias más eficientes para la conversión directa de materiales celulósicos en biocombustibles, como el hidrógeno.

Utilizando isótopos de carbón acoplados con el análisis de la espectrometría de masas, los investigadores pudieron rastrear cómo el CO2 entra en la célula: observaron qué tipo de enzimas están en juego y vieron cómo el CO2 se reincorpora en el microorganismo, descubriendo así una nueva ruta metabólica, desconocida hasta entonces por la comunidad científica.

NREL scientists Pin-Ching Maness (left), Katherine J. Chou and Wei Xiong hold test tubes containing the bacterium Clostridium thermocellum. Credit: Amy Glickson / NREL

Científicos del NREL Pin-Ching Maness (izquierda), Katherine J. Chou y Wei Xiong sostienen tubos de ensayo que contienen la bacteria Clostridium thermocellum. / Foto: Amy Glickson / NREL

“Nuestros resultados abren el camino para la investigación futura de la ingeniería de las bacterias, creando una nueva forma de mejorar la eficiencia del carbono y reducir la cantidad de CO2 liberado en el medio ambiente”, dijo Katherine J. Chou, científica del grupo de Photobiology del NREL y coautora de la investigación.

La idea de capturar el CO2 del ambiente y transformarlo no es nueva; de hecho, hay varios países desarrollando avances en esta tecnología. En 2016, científicos del Laboratorio Nacional de Oak Ridge, del Departamento de Energía de Estados Unidos, desarrollaron un proceso electroquímico que utiliza pequeñas espigas de carbono y cobre para convertir el dióxido de carbono en etanol.

Fuentes:
http://www.nrel.gov/
http://carbonengineering.com/
https://www.ornl.gov/

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