En una labor conjunta entre la Agencia Internacional de Energía Renovable (Irena) y la Oficina de Patentes Europea (EPO, por sus siglas en inglés), que publica un Índice Global de Patentes, se pudo obtener un estudio preciso de las investigaciones que se están llevando a cabo sobre tecnología enfocada a cuestiones de energía renovable en más de 90 países, así como de las empresas internacionales que las financian. Los resultados nos ofrecen una mirada integral para entender las tendencias de inversión y potencial de mercado en el desarrollo de nuevos y mejores sistemas de diseño, generación y almacenamiento de la energía sustentable. A todas luces, China parece estar llevando la delantera en casi todos los campos del espectro.

En desarrollo de la tecnología de almacenamiento, China cuenta con unas 30 mil patentes, número un poco superior al de Japón. Casi todas las compañías originarias del llamado País del Sol Naciente se hallan entre los primeros lugares del Índice, empezando por Honda Motor Company, Toyota y Nissan. La siguiente información demuestra que la energía electroquímica sigue siendo la preferida, en estos días, para acumular y transformar la energía, pero el estudio de la Irena afirma que, desde 2013, la tecnología de almacenamiento químico (electrólisis de hidrógeno y quema de gases) se ha incrementado notablemente. Lo mismo puede decirse del campo térmico aunque, reconoce la Agencia, este crecimiento es pequeño. Y, de nuevo, fue la oficina de patentes china la que más registros tuvo en los últimos cinco años.

       Patentes de tecnología de almacenamiento

  1. Electroquímica – 14,800, con Samsung en el primer lugar de las compañías
  2. Química – 8,000 patentes japonesas, seguidas por las estadounidenses
  3. Eléctrica – 2,500, en donde Panasonic domina
  4. Térmico – 1,200 por parte de compañías chinas
  5. Mecánico – 985, y China, Estados Unidos y Japón están entre los primeros

Para concluir, el estudio Perspectivas de innovación de las redes renovables, 2016, de Irena, enfoca sus propuestas hacia el aspecto ecológico, pues declara que: “Las investigaciones deben, además de encontrar mejores opciones de rendimiento y costo, contemplar el uso de productos menos dañinos, reducir las cantidades en el uso de metales y profundizar en [el estudio de] materiales orgánicos”.

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