POR:Mauricio Alvarado|ILUSTRACIÓN:Oldemar
En un futuro no tan lejano, podría haber granjas solares extraterrestres; pero, ¿cuál será la mejor forma de enviar la energía recolectada del espacio a la Tierra?

Desde 1891, cuando Nikola Tesla inventó y patentó el concepto de la transmisión inalámbrica de energía, se han logrado avances y controlado variables de diferentes campos electromagnéticos, ya sean ondas de radio, microondas, espectro infrarrojo, y día con día se encuentran usos cada vez más complejos para estas tecnologías, por ejemplo, el envío de energía solar espacial a la Tierra, una vez que se concrete la puesta en órbita geoestacionaria de varios kilómetros de paneles solares en el espacio (lo cual podría ocurrir en menos de 20 años). Investigadores de diversas agencias espaciales en el mundo, como la NASA, JAXA de Japón, Roscosmos de Rusia, la Agencia Espacial Europea y la Academia China de Tecnología Espacial, buscan determinar cuál será la mejor frecuencia de emisión de la energía almacenada hacia una central, o planta terrestre para su uso comercial.

Para este fin, se han considerado dos técnicas radiactivas de campo lejano, las cuales, también, son las que penetran con más facilidad nubosidades, además de que poseen un impacto casi nulo de divergencia y dispersión; éstas serían, por un lado, los haces de radiación electromagnética en su faceta de microondas; y, por el otro, el innovador láser infrarrojo de impulso nuclear. Cada uno tiene sus ventajas y desventajas respecto el otro. A las microondas se le atribuyen problemas asociados con la exposición de las personas a ellas y sus posibles daños a la salud; adicionalmente, su llegada a la base o destino es más lenta en comparación con el láser. Desde otro enfoque, la rapidez y concentración de un láser tiene una longitud de onda ideal para cruzar la atmósfera, pero encuentra dificultades para concentrar la emisión de energía en un rango espectral muy estrecho.

No obstante, parece que la decisión sobre cuál de estas técnicas será la elegida recae en el receptor de la energía en la Tierra, en este caso una antena rectificadora, mejor conocida como “rectenna”, la cual convierte directamente microondas en corriente continua. Desde el principio del desarrollo del concepto de la energía solar espacial, estas antenas fueron consideradas como las mejores captadoras de energía en el aprovechamiento receptor, tanto por su alta efectividad como por su bajo costo.

No todo parece dicho en este tema, pues las investigaciones de la Agencia Espacial Rusa Roscosmos sobre la transmisión de energía láser, lograron enviar 800 watts continuos por medio de una rectenna óptica de alta eficiencia, desde la Estación Espacial Internacional a la nave de carga Progress, ubicada a dos kilómetros.

Sea cual sea la tecnología que finalmente se elija, los beneficios en la obtención de energía solar desde el espacio podrían, en un futuro cercano, ser una realidad.

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