La industria tequilera, tan sólo en 2015, generó 228.5 millones de litros de tequila. Este sector también produce, a la par, una gran cantidad de residuos que, con ayuda de una biorrefinería, pueden traducirse en biocombustibles. De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Tequilera (CNIT), para la producción del año pasado se generaron 700 mil toneladas de hojas de agave, 1,700 mil litros de vinazas y 270 mil toneladas de bagazo.

El Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ) echó a andar el proyecto denominado “Aprovechamiento integral en un concepto de sustentabilidad energética de los subproductos de la cadena agave-tequila: biorrefinería región Occidente”, aprobado por el Fondo de Sustentabilidad Energética con el apoyo de la CNIT y de varias tequileras del estado.

“La industria tequilera ha tenido una gran participación y compromiso en el tema de los biocombustibles, ya que nos ha facilitado las materias primas para el desarrollo de nuestras pruebas: bagazo, vinazas y hojas de agave. También ha aportado datos de generación de residuos que nos sirven para dimensionar y prospectar los diseños de los procesos de producción de biocombustibles”, comenta la doctora Lorena Amaya Delgado, investigadora del CIATEJ, de la Unidad de Biotecnología Industrial.

Amaya Delgado explica que se están aprovechando todos los tipos de residuos, con particular interés en el bagazo de agave, para la producción de biocombustibles, como el bioetanol, que se utiliza para el transporte terrestre y puede ser empleado como insumo para la producción de bioturbosina y biodiésel; o como el isobutanol, que recientemente fue aprobado por la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, como base para la producción de un biocombustible para aviones; y como el biobutanol, que puede usarse mezclado en la gasolina para reducir sus contaminantes.

Se están aprovechando todos los tipos de residuos, con particular interés en el bagazo de agave, para la producción de biocombustibles, como el bioetanol.

La investigadora del CIATEJ comenta que, por otro lado, se han hecho esfuerzos para producir biocombustibles sólidos a partir de bagazo y hojas de agave en forma de pellets, que pueden quemarse en calderas para producir energía eléctrica. Y también se pueden producir biocombustibles gaseosos a partir de los hidrolizados de bagazo de agave, como biogás y biohidrógeno.

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“El desarrollo y evolución de los procesos de producción de biocombustibles en México ha sido firme y constante, por lo que, en la actualidad, tenemos grandes bases científicas y tecnológicas para lograr que se produzcan y utilicen los biocombustibles como en otras partes del mundo”, finaliza la doctora Lorena Amaya Delgado.

Fuente: Entrevista de Proyecto FSE
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