POR:Mónica Flores|FOTO:Dante Castillo
Entrevista con la doctora Rocío Díaz-Chávez, investigadora del Centro de Política Ambiental del Imperial College, en Londres.

Su trayectoria empezó en la Ciudad de México: estudió Biología y Ecología en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa, pero ha trabajado muchos años en el área de impacto ambiental y análisis de sustentabilidad; “sobre eso hice mi doctorado, con indicadores para análisis de sustentabilidad en la Universidad de Gales, en Aberystwyth; y, en los últimos 10 años, me he dedicado más al área de análisis de sustentabilidad sobre todo con energías renovables, pero con mayor enfoque en el área de bioenergía”.

Su labor se desarrolla en el Centro de Política Ambiental del Imperial College, donde la doctora Díaz-Chávez ocupa un sitio como investigadora asociada. “He trabajado en muchos lugares de América Latina y, sobre todo, en África; obviamente, en Europa y un poco en Asia. En la mayoría de estos sitios me he centrado en el área del análisis de sustentabilidad a través del uso de indicadores, específicamente con el área de bioenergía, tanto para las cadenas de producción como para el área de política”. La doctora Díaz-Chávez ha colaborado con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el desarrollo de indicadores y guías sobre bioenergía y sustentabilidad. Actualmente trabaja en proyectos financiados por la Unión Europea. Además de su investigación, supervisa estudiantes de posgrado en el Imperial College, provenientes de todas partes del mundo.

Impacto energético

Para la doctora Díaz-Chávez, la bioenergía es un área que, de implementarse adecuadamente, “puede generar muchos beneficios, no sólo desde el punto de vista energético, sino también por ser capaz de amortiguar impactos negativos del cambio climático por el uso de la energía, por ejemplo. Hemos trabajado también en el área no sólo de generación de energía eléctrica, sino también en generación de combustibles para transporte”. Opina que algunos de los mejores ejemplos de producción con bioenergía se encuentran en América Latina y, para ella, es una región con posibilidades: “Destacan Brasil y Colombia; ellos tienen como ventaja una buena infraestructura. En algunos países existen los recursos: tierra, proximidad de producción agrícola; en otros es un poco más complicado, pero existe la posibilidad de utilizar, por ejemplo, residuos forestales y agrícolas para generación de bioenergía y biocombustibles. Se ha avanzado bastante en el campo de la tecnología, también. Se tienen muchas más posibilidades que antes”.

Uno de los retos que enfrenta América Latina, en opinión de la experta del Imperial College, es conseguir un avance más homogéneo en distintas áreas, ya que el área de bioenergía requiere de la integración adecuada de muchos sectores. “Está el sector agrícola, está el sector forestal, el industrial, el de transporte, de conservación, de medio ambiente… Hay muchas áreas que deben estar involucradas y, a veces, estas sinergias son las que realmente hacen falta para alcanzar dicha integración y definir mucho más al sector, para que realmente produzca los beneficios que se esperarían”.

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El área de bioenergía requiere de la integración adecuada de muchos sectores como el agrícola, el forestal, el industrial, el de transporte, de conservación, de medio ambiente…

El potencial de la bioenergía en México

En cuanto a México, la doctora Díaz-Chávez afirma que “tiene potencial gracias a algunos recursos. Hay avances en el área de tecnología. Aún falta integrar el sector como tal. Se podrían hacer algunas mejoras sobre todo con ciertas cadenas de producción, específicamente con el área de producción de caña de azúcar, para que el trabajo no se limitara a la producción de azúcar, sino también de alcohol, por ejemplo, pero de una forma un poco más integrada y organizada, que permitiera manejar mejor, no nada más la producción en toneladas sino que también tuviera la posibilidad de ser viable económica y socialmente”.

Ésos son algunos de los retos en el caso específico de México. “Hay posibilidades en el uso de residuos. De hecho, ahora, con los programas que ha implementado la Secretaría de Energía, se está tratando de buscar resultados en estas áreas, particularmente con bioenergía, pero aún falta un camino por recorrer; se está empezando con el área de investigación, quizá una parte importante, para el futuro mediano y largo, es la parte de la inversión en el sector, también”, afirma Díaz-Chávez.

Su experiencia en el área de análisis de sustentabilidad le ha dado la posibilidad de participar en muchos tipos de proyectos, particularmente en los generados desde el Centro de Política Ambiental del Imperial College, donde existe un área enfocada al estudio de la bioenergía. “No es un área nueva; tiene ya mucho tiempo, pero me ha interesado, precisamente, porque agrupa muchos aspectos que en el área de sustentabilidad tiene esa posibilidad de interactuar con diferentes sectores y áreas. Es muy interdisciplinaria y multidisciplinaria, que es lo que a mí realmente me interesa. Como es integrativa, puede también contribuir al desarrollo rural y a mejoras en producción, inclusive, de alimentos”.

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En México se podrían hacer algunas mejoras sobre todo con ciertas cadenas de producción, específicamente con el área de producción de caña de azúcar, para que el trabajo no se limitara a la producción de azúcar, sino también de alcohol.

Cualidades de un buen investigador

En México, los posgrados en Bioenergía van creciendo en oferta y demanda, y tienen muchos apoyos. “Se han hecho las estimaciones de cuánto personal falta en esa área y puede verse el beneficio de incorporarse a un sector de trabajo vinculado con las energías renovables. Sabemos que México es dependiente del petróleo pero que las fuentes renovables tienen un gran potencial y que esta área está creciendo en el mundo. Existen muchos compromisos en los cuales también México participa, sobre todo en relación con el cambio climático. Creo que sería una gran oportunidad para los jóvenes, abocarse a un área desde donde se puede hacer un cambio real”.

Lo más interesante y apasionante que la doctora Rocío Díaz-Chávez ha encontrado en el estudio de la bioenergía radica en la amplitud de posibilidades que ofrece: “Muchas de ellas están sin explorar y sin realmente ser aplicadas hasta su máximo potencial. Existen áreas, tierras, donde podría encontrarse un gran potencial. Ver que en muchas regiones existe el interés, es algo muy estimulante”.

Para ella, una persona que quiere dedicarse al área de investigación debe tener ciertas características personales: “ante todo, curiosidad y talento para la innovación. Debe ser una persona paciente. Debe poseer la capacidad de pensar de modo multidisciplinario, tener un entendimiento en diferentes áreas. Actualmente, el trabajo de investigación requiere de gente muy preparada, con una visión mucho más amplia, en lugar de solamente contar con la concepción del área específica que uno estudia en la universidad”, concluye la doctora Rocío Díaz-Chávez.

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