POR:Antimio Cruz
José Alberto Espejel, joven de 18 años, ganador de Expo Ciencias, dará respuesta frente a galardonados con el Premio Nobel.

El lirio acuático es una planta que da bellas flores blancas y moradas y cuyo origen es el río Amazonas. Desafortunadamente, cuando se trajo a México, en 1898, para embellecer los canales de Xochimilco, no se pensó que se convertiría en una plaga, dada su incontrolable capacidad de reproducción. Más de 34 mil hectáreas de lagos, lagunas y ríos de México están cubiertas por esa planta y limpiarla cuesta 70 mil pesos por hectárea. Afortunadamente, un proyecto novedoso propone convertir esta plaga en fuente de energía.

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Foto: Universidad Lasalle

José Alberto Espejel Pérez, de 18 años de edad, representará a México, en diciembre de este año, en el encuentro Stockholm Youth International Science Seminar (SIYSS), ante algunos ganadores del Premio Nobel. Obtuvo este honor a raíz de su participación en el concurso nacional Expo Ciencias, sobresaliendo entre estudiantes de preparatorias de todo el país con un proyecto que transforma el lirio acuático en biocombustible. El proyecto fue elaborado en sus años como estudiante de preparatoria del Centro Universitario México (CUM). Actualmente cursa sus estudios en la Universidad La Salle.

Espejel Pérez propone tres grandes soluciones: 1) extraer azúcares fermentables del lirio acuático para elaborar bioetanol; 2) aplicar un proceso químico para reducir la acidez de los lodos que se generan cuando se fabrica bioetanol, y 3) continuar el estudio sobre el uso de esos lodos con acidez reducida para fabricar tabiques para construcción.

Este proyecto fue expuesto durante el Mes de la Juventud, en el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL). El resultado: la conversión de un kilo de lirio acuático en 12 mililitros de alcohol etílico.

“La planta está compuesta de grandes cadenas estructurales, entre ellas la celulosa, que es en la que nosotros nos enfocamos para la producción de bioetanol. La celulosa está compuesta de monómeros de glucosa, enlazados químicamente, por lo cual tuvimos que romper las cadenas, por medio de hidrólisis o también con procesos enzimáticos, para obtener la glucosa. Después, sometimos la glucosa a fermentación con el uso de microorganismos que transforman los azúcares en alcohol”, explica José Alberto a proyectofse.mx.

En el proceso se colecta el lirio, se muele y se calienta un poco para que comiencen a romperse algunas cadenas de celulosa, antes de empezar con las reacciones de hidrólisis. En la hidrólisis se usa ácido sulfúrico para romper cadenas y obtener glucosa. Si el proyecto hubiera terminado en este punto, ya se podría avanzar hacia la generación de combustible, con fermentación y destilación, pero se producen lodos contaminantes, por lo que se aportó algo más”.

Espejel continúa: “Para hacer el proyecto sustentable y no generar lodos contaminantes, hicimos un proceso llamado hidrólisis alcalina, para atender esos lodos tratándolos con hidróxido de sodio. Esto nos ayudó a obtener lodos con Ph aproximadamente de 8, que es menos dañino al ser liberado al ambiente y abrió una nueva línea de investigación para que sean tratados y generen bloques de tierra compactada y se usen en la industria de la construcción”, concluye Espejel Pérez.

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