POR:Hugo Arce
La compañía Todo Pellet produce biocombustibles sólidos para sustituir a los combustibles fósiles, reduciendo la contaminación emitida al medio ambiente y aportado a las industrias recursos verdes y eficientes para la elaboración de sus productos.

En las ciudades guanajuatenses de León, Irapuato y Salamanca, existen más de 300 empresas que fabrican ladrillo (llamadas “ladrilleras”) que utilizan hornos para la elaboración de sus productos. Estas compañías consumen 90 mil toneladas de leña al año, lo cual causa graves problemas a la salud y al medio ambiente. Más aun, algunas de estas ladrilleras se abastecen de residuos urbanos de manera clandestina para ahorrar dinero en la compra de leña: queman plásticos, residuos de piel, basura y hule.

Por otro lado, hay disponibles en el estado de Guanajuato 4.6 millones de toneladas al año de rastrojos o desperdicios orgánicos de los campos y siembras, al 85% de los cuales no se les presta ninguna atención. Estos desperdicios orgánicos provienen de la cosecha de cebada, trigo, sorgo y maíz, y del bagazo de agave, de la poda de campos, del encino, del mezquite, de la higuerilla y del lirio.

La solución

Mientras Alejandro Méndez y algunos de sus compañeros estudiaban una maestría en Ingeniería Química, en la Universidad de Guanajuato, tuvieron la idea de idear una solución para combatir la contaminación de las ladrilleras y aprovechar los desperdicios orgánicos de los campos. Así fue como nació Todo Pellet, una planta procesadora que convierte los residuos en pellet, biocombustible que puede sustituir a la leña y otros combustibles fósiles.

La planta consta, en primer término, de una unidad de recepción de materia prima; se trata de una bodega con capacidad para almacenar 80 toneladas de rastrojo o residuos orgánicos apilados en pacas. De ahí, estos materiales pasan a un proceso de molienda, la cual se realiza con molinos especiales, que los trituran a un ritmo de 400 a 500 kilos por hora. Después se hace un trabajo de mezclado de los diferentes tipos de material orgánico. El producto molido entra en unidades de acondicionamiento de humedad y posteriormente se introduce en la “pelletificadora” (construida por los mismos alumnos de la maestría), en donde, mediante un método de fricción, se producen los pellets, pasando por orificios que les dan la forma de pastillas cilíndricas. Éstas salen de la máquina a una temperatura de 85 grados Celsius. El producto entra, a continuación, en un sistema de cribado de aire a contracorriente y, una vez enfriado, el biocombustible sólido está terminado.

Los pellets se almacenan en costales de 40 kilos o en recipientes de 500 kilos, que son distribuidos en camiones. Los comprimidos de esta compañía no utilizan químicos ni sustancias procesadas.

La planta (ubicada en Irapuato) tiene capacidad para producir 5 toneladas de comprimidos por mes. La tonelada de Todo Pellet cuesta 3,500 pesos y su poder energético es 70% mayor que la misma cantidad de leña, es decir, su poder calorífico rinde 70% más que la leña.

“Realizamos un estudio, en conjunto con la Universidad de Guanajuato, el cual demostró que, aunque el pellet sí genera CO2, el volumen de éste es mucho menor que el producido cuando se quema leña. A nosotros, el gas que más nos interesa combatir es el monóxido de carbono. Nuestros estudios revelaron que, gracias a nuestro producto, en las ladrilleras hay una reducción del 80% de monóxido de carbono”, asegura Alejandro Méndez, quien hoy funge como director ejecutivo de Comprimidos de Biomasa Todo Pellet, SAPI de CV.

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El creador y la empresa

Desde niño, Alejandro Méndez sintió gran respeto por la naturaleza. Hizo una licenciatura en Química, en la Universidad de Guanajuato, y su tesis se enfocó en los biocombustibles. Al recibir su título se volvió miembro de la Red Mexicana de Bioenergía, una organización sin fines de lucro.

Después, comenzó a estudiar una maestría en Ingeniería Química, en 2012, año en que surgió la idea de crear Todo Pellet. De inmediato se dio a la tarea de construir su planta procesadora. Al concluir sus estudios, en 2014, su equipo de trabajo y él invirtieron dinero para perfeccionar la planta. Buscaron apoyo del Consejo de Ciencia y Tecnología (Concitec) de Guanajuato, y lograron que éste cubriera el 50% de la inversión. A la fecha, la empresa ha invertido aproximadamente 4.5 millones de pesos.

Posteriormente, los egresados fueron apoyados por una red de parques tecnológicos que buscan emprendedores para volver realidad sus ideas y capacitarse en áreas vitales para un negocio, como Finanzas y Jurídica. “El Parque Agrobiotec nos apoyó para constituirnos formalmente, en diciembre de 2015, como una empresa. Nos ofrecieron asesoría legal, financiera, fiscal y de recursos humanos, para convertirnos en Comprimidos de Biomasa Todo Pellet, Sociedad Anónima Promotora de Inversión”, cuenta Alejandro.

Además de los biocombustibles, la firma tiene otras líneas de producción, como alimento para animales, carbón activado, composta y sustratos catalíticos.

Los planes

La empresa espera perfeccionar su planta para que trabaje de forma automatizada e ininterrumpida al 100% para finales de este año. Busca ser reconocida por el gobierno de su estado con el sello “Marca Guanajuato” y, para 2017, cuadruplicar su producción con objeto de reducir sus costos en un 50% y poder llegar a más empresas e industrias, como las fábricas de cerámica y todas aquéllas que necesiten elaborar sus productos o servicios con un horno o una caldera.

www.todopellet.com.mx
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