POR:Mónica Flores

Sólo tres universidades del mundo trabajan en nanoantenas termoeléctricas, una tecnología innovadora para aprovechar espectros luminosos hasta ahora no contemplados de la energía solar. Una de estas instituciones es la Coordinación para la Innovación y Aplicación de la Ciencia y la Tecnología (Ciacyt), de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

El doctor Francisco Javier González Contreras, líder técnico del proyecto “Nanoantenas Termoeléctricas con Alta Eficiencia para el Aprovechamiento de Energía Solar”, del Cemie-Sol, explicó que el tamaño de las antenas está determinado por la frecuencia o longitud de onda que van a recibir. Sobre las nanoantenas, dijo: “En teoría, esta tecnología funciona para cualquier longitud de onda y cualquier frecuencia, para cualquier tipo de onda electromagnética. Y como la luz es también una onda electromagnética, entonces podemos utilizar antenas para capturar radiación luminosa. El problema es que estas antenas deben ser muy chicas porque la longitud de onda de la luz es muy pequeña”.

nanoantenas_francisco

Sistema de nanofabricación por litografía de haz de electrones utilizado para fabricar nanoantenas.

Esta tecnología tendría la ventaja de permitir sintonizar cualquier tipo de luz que esté recibiendo. ¿Qué diferencia tendría con una celda solar? “La actual tecnología de celdas solares convierte en electricidad solamente una parte del espectro solar: la luz visible. Pero hay una gran parte del espectro solar que no es aprovechada. Lo que nosotros queremos hacer es sintonizar las antenas en esa parte de la energía que no es aprovechada por las celdas solares para también convertirla en electricidad. Esto aumentaría mucho la eficiencia de conversión solar a eléctrica”.

Otra de las ventajas de estas antenas es que se pueden imprimir en sustratos flexibles. “Podemos hacer etiquetas con las nanoantenas; podemos coserlas en la ropa, pegarlas al celular o hacer un tapete; se pueden sintonizar para que capturen radiación infrarroja… y entonces se podría usar el calor de desecho de las industrias, el del escape de los autos, las calderas y demás”. Y no se trata de volúmenes menores: el 80% de la energía de desecho se va en forma de calor, el cual ya no se aprovecha. Las nanoantenas rescatarían esa energía de deshecho para convertirla en electricidad.

Esta tecnología está, por ahora, en proceso de patente. “En el mundo sólo tres grupos trabajan en esto: nosotros; otro en España, en la Universidad Complutense de Madrid, y otro en la Universidad de Notre Dame. Con el grupo de la Universidad Complutense tenemos colaboración, nos ayudamos mutuamente. Ésta es una tecnología de frontera y muy poca gente está trabajando en ella”, concluye el doctor González Contreras.

Te puede interesar:  México, un favorito del Sol
No Hay Más Artículos