POR:Mónica Flores|ILUSTRACIÓN:Oldemar
Los proyectos estratégicos del Centro Mexicano de Innovación en Energía Solar, que ya van en la segunda mitad de su camino, comienzan a brillar.

El Sol ha inspirado, desde tiempos antiguos, mitos, ritos, poemas, ideas. “Busco el Sol de las cinco de la tarde/ templado por los muros de tezontle”, escribió Octavio Paz en Piedra de Sol. Nuestra estrella ha estado aquí, con su abrazo constante, alumbrándonos a todos antes e incluso después de caer la noche. Pero el Sol tiene, entre todos los países del mundo, algunos que parecen ser sus favoritos. México, que se encuentra en el llamado “cinturón solar” del planeta, es uno de ellos. La irradiación media anual es aproximadamente de 5 kWh/m2 por día.

Con el propósito de apoyar la investigación y la transferencia tecnológica en el campo de la energía proveniente de nuestra estrella más cercana, en 2014 se fundó el Centro Mexicano de Innovación en Energía Solar (Cemie-Sol). Cemie-Sol es un consorcio en el que participan 308 académicos de instituciones de educación superior y centros de investigación de todo el país, y está desarrollando 22 proyectos estratégicos. Entre sus objetivos generales destacan: promover el conocimiento, el dominio y el aprovechamiento de la energía solar; promover tecnología que impulse el desarrollo de una industria de energía solar mexicana y formar recursos humanos especializados, entre otros.

Proyectos estratégicos

Algunos de sus principales proyectos son: desarrollar captadores, sistemas solares y sistemas autocontenidos de baja temperatura con materiales novedosos para México; crear laboratorios de pruebas; realizar el Inventario Nacional del Recurso Solar (Mapa del Recurso Solar); innovar en nanoantenas, celdas fotovoltaicas híbridas e investigación en materiales novedosos, entre otros.

“Los Centros Mexicanos de Innovación en Energía, en este caso Cemie-Sol, han sido resultado de un esfuerzo muy grande para fomentar que diferentes instituciones puedan colaborar en forma. En otro tipo de proyectos anteriores, yo no había visto que se dieran tales sinergias”, comenta el doctor Ignacio Ramiro Martín Domínguez, líder técnico del proyecto para la creación de los Laboratorios de pruebas para baja y media temperatura y el Laboratorio para el diseño e integración de sistemas termosolares asistido por computadora. Los tres laboratorios que se están creando resolverán necesidades distintas y específicas.

En el primero de estos laboratorios, los colectores solares planos se someterán a pruebas bajo parámetros de competencia internacional. Hasta ahora, el Instituto de Energía Renovable de la UNAM sólo tenía capacidad para hacer mediciones bajo la normatividad mexicana.

En los otros dos laboratorios, localizados en la Unidad Durango del Centro de Investigación en Materiales Avanzados, S.C (Cimav), se desarrollarán y probarán dispositivos para la captación y almacenamiento de energía solar térmica. En el primero, los dispositivos serán de media temperatura (con concentración); en el segundo, se hará el diseño, la simulación y la optimización asistida por computadora, de sistemas termosolares para uso industrial. El enfoque de estos laboratorios es la promoción del uso de la energía solar para suministrar calor solar a procesos industriales que actualmente funcionan con combustibles fósiles, y proponer soluciones técnica y económicamente funcionales y optimizadas para maximizar su rentabilidad.

Te puede interesar:  ¿Cómo funcionará el próximo Mercado Eléctrico de México?

Mapa del Recurso Solar

La competitividad internacional es una meta importante para algunos de los proyectos; para otros lo será la innovación y, para uno en específico, la prioridad es tener medido el recurso solar en el territorio nacional, conocer con precisión la distribución de radiación solar en su superficie. Se trata del Inventario Nacional del Recurso Solar. El doctor Mauro Valdés, líder técnico de dicho proyecto, comenta que Cemie-Sol financió 10 estaciones, las cuales se instalaron en el norte del país, en una franja del centro y en la península de Yucatán. El proyecto ha superado, en diversos rubros, los objetivos iniciales. Por ejemplo, logró que, en lugar de esas 10 estaciones previstas, se acondicionaran 17, gracias a alianzas con centros de investigación y universidades.

Guerrero Negro Estación de medición solar

Estación de medición solar ubicada en Guerrero Negro, Baja California. Foto: Cortesía del Instituto de Geofísica, UNAM.

Otro de esos rubros es el de la formación de recursos humanos. En entrevista, el doctor Valdés comentó que originalmente creían que el impacto educativo estaría más enfocado a trabajos de tesis: “Pensábamos generar cierto número de tesis de licenciatura, de maestría y de doctorado, y tener algunos becarios”, pero el proyecto del Inventario Nacional ha logrado tantas sinergias con instituciones académicas que ahora sería muy difícil cuantificar el impacto. Su estrategia consistió en contactar con universidades o centros para los que la información resultante de la medición solar les fuera de utilidad.

El siguiente paso: lograr alianzas con éstos. “Hay muchas universidades donde se imparten estudios, ya sea de posgrado o de licenciatura, que tienen que ver con el aprovechamiento de la energía solar y que no contaban con ningún equipo de medición”. Entonces les propusieron la instalación de una estación de medición a cambio de su mantenimiento y apego a la metodología. En ese esquema “ganar-ganar”, el proyecto del Inventario logró echar a andar más estaciones de las originalmente planeadas, y el número de estudiantes de licenciatura y posgrado que han podido vincularse al proyecto supera con creces las expectativas originales.

Innovación desde San Luis Potosí

En opinión del doctor Francisco Javier González, líder técnico del proyecto Nanoantenas termoeléctricas con alta eficiencia, “los diversos Cemies son una iniciativa sin precedentes, y muy atinada, para impulsar las energías renovables en México”. Su proyecto es uno de los más innovadores: sólo tres equipos en el mundo están trabajando este tipo de tecnología, y uno de ellos es el que lidera el doctor González, de la Coordinación para la Innovación y Aplicación de la Ciencia y la Tecnología (Ciacyt), de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. El proceso de selección fue bastante apropiado, pues se escogieron los mejores proyectos para apoyarlos. Todos los seleccionados asumimos una gran responsabilidad. Estoy muy contento por participar en este grupo de Cemie-Sol, pues éste le ha dado un impulso muy bueno a las energías renovables en México, que es exactamente lo que queremos”.

No Hay Más Artículos