POR:Hugo Arce
El Centro Juvenil para el Desarrollo de Ecotecnias (CEJUDE) desarrolla tecnologías amigables con el medio ambiente y capacita a comunidades indígenas de Michoacán con el fin de potencializar sus habilidades y hacer uso de métodos para generar energía sin combustibles fósiles en beneficio de su localidad y del planeta.

El reto

En las comunidades indígenas de Michoacán es muy común que se usen fogones alimentados por leña. El problema al emplear este combustible es que el humo en los hogares provoca enfermedades respiratorias, principalmente en amas de casa y niños. Además, una familia de cinco miembros consume cerca de siete toneladas de madera al año para cubrir sus necesidades diarias, por lo que es una de las causas de la deforestación.

La solución

La misión de CEJUDE es enseñar a las personas a construir estufas solares e implementarlas en su hogar. De 2009 a la fecha, se han beneficiado 160 familias con cocinas solares en las zonas centro y costa de Michoacán.

El CEJUDE desarrolla desde, aquel año, cocinas solares que aprovechan la radiación del Sol para transformarla en calor suficiente para cocinar alimentos. Estos aparatos, que utlizan la tecnología de concentración solar, funcionan incluso en días nublados, ya que existen algunas regiones del país, como las costas de Michoacán, donde la temperatura ambiente sobrepasa los 30 grados Celsius.

Las estufas solares están hechas con materiales fáciles de conseguir, con el fin de que las personas tengan oportunidad de construirlas en beneficio de su familia o comunidad. También pueden adquirirlas ya hechas, y existen diversos modelos según el material y la capacidad de captación solar. “La tecnología debe adaptarse al usuario y no el usuario a la tecnolgía”, afima Luis Bernardo López Sosa, cofundador y director general del CEJUDE.

Un sistema solar de cocción estándar se compone de una superficie parabólica de 90 cm de diámetro. Ésta puede recubrirse con papel aluminio para concentrar el calor solar; sin embargo, es más eficiente que su cara reflejante tenga acabado de espejo de acero inoxidable o aluminio anodizado especular. El producto incorpora un sistema de seguimiento e inclinación para seguir al Sol y aprovechar al máximo su radiación. Tiene, asimismo, ruedas para moverlo con facilidad. Su área de captación solar es de 1 m2, capaz de cocinar hasta siete kilos de alimentos al día. Es posible realizar dos cocciones diariamente para una familia de cinco miembros. Puede cocinarse prácticamente cualquier cosa. El tiempo de cocción en un dispositivo solar es casi el doble que en el de una estufa de leña o gas, pero los ahorros en dinero y en cuidado de la salud son enormes.

Los sistemas de concentración solar de CEJUDE también pueden utilizarse para calentar agua o desinfectar biberones. El costo de una cocina solar de acero es de 2 mil pesos, con olla exprés incluida. La de aluminio asciende a 3 mil pesos. Para las familias beneficiadas con este aparato en comunidades indígenas no hay costo alguno: el equipo es gratuito. Los recursos económicos son provistos por alguna dependencia gubernamental u organismo académico.

“La tecnología debe adaptarse al usuario y no el usuario a la tecnolgía”, afima Luis Bernardo López Sosa, cofundador y director general del CEJUDE.

El creador y el CEJUDE

Luis Bernardo López Sosa es cofundador y director general del CEJUDE. La idea de este proyecto nació cuando realizó su tesis sobre un sistema de cocción solar fácil de construir y manejar, con la que se graduó en 2012 como licenciado en Desarrollo Sustentable, en la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán. Posteriormente, hizo un posgrado (en 2014) en Ingeniería Física, en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Actualmente, a sus 27 años, es profesor en la Escuela Nacional de Estudios Superiores de la UNAM campus Morelia, en la licenciatura en Ciencias Ambientales.

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El Centro Juvenil para el Desarrollo de Ecotecnias se constituye formalmente en 2013. Sin embargo, opera desde 2009 y es itinerante. Además de las cocinas solares, este centro desarrolla otras tecnologías, como las bici-licuadoras (licuadoras que trabajan a partir de un mecanismo de pedales), sistemas de captación de agua de lluvia, biodigestores, estufas ahorradoras de leña, paneles solares, deshidratadores solares y sistemas de energía eólica.

En 2008 y 2011, el CEJUDE ganó el reconocimiento Águila Áurea en Ciencia, Arte y Deporte, otorgado por el Ayuntamiento de Pátzcuaro. En 2013 ganó Expo Ideas Michoacán. Ese mismo año fue vencedor en el Séptimo Foro Internacional de Ciencia e Ingeniería en Santiago de Chile. En 2014, el gobierno de Michoacán le otorgó el Premio Estatal al Mérito Juvenil y ese mismo año se hizo acreedor al premio UVM al Desarrollo Social. Más aun, en 2015 fue galardonado con el Premio Nacional de la Juventud. Con este último, obtuvo incentivos por 150 mil pesos.

El CEJUDE cuenta hoy con un amplio catálogo digital de sus diferentes tecnologías renovables y obtiene recursos gracias a sus cursos de capacitación y a los acuerdos firmados con diferentes organismos, como la Semarnat y el Conacyt.

Los planes

“Entre nuestros proyectos para este año, está la consolidación de un Centro de Investigación en Ecotecnias, que es un modelo de infraestructura bioclimática”, comenta Luis Bernardo, y agrega que, “para 2017, impartiremos diplomados con valor curricular avalados por la Secretaría del Trabajo y, en un futuro cercano, la idea es hacer del CEJUDE un centro de innovación y desarrollo de ecotecnias para el sector rural y llegar a todas las zonas no urbanas del país”.

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