Las más de 8 mil partes que conforman un aerogenerador no llegaron solas. Cada una tiene un diseño, una función, materiales específicos para resistir el viento, la lluvia y el sol, o el duro ejercicio de su operación. La vida promedio de un aerogenerador es de 20 a 25 años, así que, tanto en la industria mundial como en la academia, hay muchas personas investigando para mejorar las próximas generaciones de aerogeneradores en cada uno de sus componentes. A continuación, enunciamos apenas un ejemplo del espectro profesional vinculado con la industria eólica.

En México, según la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE), hay más de 30 parques eólicos y casi 1,600 aerogeneradores en operación. Aunque las ofertas laborales varían de un país a otro, el ciclo del sector abarca desde la investigación involucrada con materiales, resistencia y diseño, hasta cuestiones del mercado, monitoreo y confiabilidad.

El doctor Miguel Ángel Hernández López, director del Instituto de Energía de la Universidad del Istmo (Unistmo), en Tehuantepec, Oaxaca, opina que hay un campo laboral amplio en el sector de la energía eólica. “Si hablamos propiamente de las máquinas, y del aerogenerador en concreto, estamos hablando de necesitar profesionistas en electrónica y mecánica. Pero también en los parques eólicos hay trabajo para la ingeniería industrial, porque hay muchas cuestiones de seguridad, de planeación: Asimismo, se requiere de muchos softwares; entonces, las personas que saben de computación, de informática, de sistemas computacionales, tienen gran cabida aquí”.

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Dentro del área vinculada con el análisis de predicción del recurso, “como se requiere de un análisis matemático considerable, también las personas conocedoras de las matemáticas aplicadas pueden encontrar un área de investigación”. En el CEMIE-Eólico hay distintos equipos trabajando en este campo.

El doctor Hernández López afirma que las torres mismas requieren de especialistas en las áreas de construcción o de materiales. Algunas piezas dentro de los parques eólicos sufren mucho desgaste por cuestiones de corrosión; “entonces, los expertos en materiales, químicos en particular, también pueden encontrar un nicho de oportunidad para poder desarrollarse”.

La maestría en Energía Eólica de la Unistmo ha tenido mucha demanda. Actualmente hay una lista de 22 alumnos que desean ingresar, aunque sólo podrán ser aceptados entre 10 y 15 de ellos.

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