Cuando el satélite de celdas solares Vanguard 1 fue lanzado en un cohete desde Cabo Cañaveral, Florida, eran los últimos días de invierno de 1958. Este aparato espacial no llevaba el sello de ser el primer satélite artificial en órbita alrededor de la Tierra (era el cuarto), pero ostentaba, en cambio, la cualidad de ser el primero en contar con celdas solares fotovoltaicas que generaban energía eléctrica para activar algunos de sus instrumentos. Su vida útil llegó a su fin en 1964, seis años después de comenzar a girar alrededor del planeta. Sin embargo, aún hoy continúa en órbita, por lo que estamos hablando del dispositivo humano más antiguo que continúa su viaje fuera de este mundo.

Cualquiera podría imaginarse que se trata de un artefacto grande, quizá del tamaño de un automóvil; sin embargo, el Vanguard 1 tiene dimensiones parecidas a las de una toronja. Es una esfera de aluminio con un peso de 1.4 kg y un diámetro de 16.5 cm. Cuenta con seis antenas delgadas de 30 cm de longitud cada una, y su cuerpo tiene también seis celdas solares cuadradas (de 5 cm de longitud por lado) cuya principal función fue accionar un transmisor de 5 MW. Utilizaba también baterías de mercurio para satisfacer el requerimiento energético de otros de sus componentes. A partir de este modelo, todos los satélites y sondas enviadas al espacio utilizan panales solares para hacer funcionar la mayor parte de sus instrumentos.

Naval Research Laboratory fue la compañía que diseñó y fabricó el Vanguard 1, satélite que (entre otras cosas) permitió a los científicos descubrir que la Tierra no es redonda… al 100%.

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