La empresa mexicana Sustentabilidad en Energía y Medio Ambiente (Suema), tiene el objetivo de utilizar los desechos de mercados municipales a fin de generar electricidad (para iluminación) y biogás (para cocinar o calentar agua).

El reto

En México se generan alrededor de 120 mil toneladas diarias de residuos sólidos y sólo el 10% de ellos se recolecta de forma selectiva, es decir, separando lo orgánico de lo inorgánico. De igual manera, de los poco más de 2,400 municipios que hay en el país, menos del 5% tiene un plan de tratamiento de residuos, lo cual provoca contaminación ambiental, debido al estado de los rellenos sanitarios, que es el destino de la mayoría de los desperdicios orgánicos e inorgánicos en la nación.

La solución

Suema ha creado un sistema de digestión de residuos orgánicos con un tratamiento anaerobio combinado con energía solar térmica para producir biogás, fertilizantes y electricidad.

La planta tiene un área de 150 m2 de construcción. La mitad es ocupada por concentradores solares térmicos y el resto por el equipo tecnológico donde se realiza el proceso biológico: un tanque reactor de 8 metros de alto por 4 metros de diámetro. Los residuos orgánicos entran en el tanque y son “digeridos” por bacterias en un ambiente ausente de oxígeno. El tanque es capaz de recibir hasta 100 toneladas mensuales de desechos, que, en su mayoría, se compone de frutas, semillas y vegetales (en particular, nopales).

Los concentradores solares captan la luz del Sol con el fin de generar el agua caliente que se utiliza en el proceso. Ésta se almacena en una pila térmica y mantiene el ambiente interno a una temperatura de 70 grados Celsius. La planta cuenta, además, con un sistema de deshidratación de los lodos resultantes del proceso, con lo cual se obtienen fertilizantes sólidos y líquidos. Con el biogás resultante es posible cocinar o calentar agua. Sin embargo, el objetivo principal es generar energía eléctrica, por lo que el sistema está conectado a un generador que produce 120 KW/hora por cada tonelada de desechos orgánicos. La planta crea el biogás suficiente para atender hasta 70 hogares de cuatro integrantes y satisfacer todas sus necesidades de electricidad.

Hay una planta piloto que opera ya en Querétaro, pero el modelo comercial de la compañía se construye en la Delegación Milpa Alta de la Ciudad de México, ubicada en el Centro de Acopio Nopal-Verdura (CANV), la cual, además de recibir los desechos orgánicos (en especial, nopal), producirá biogás para alimentar el sistema de iluminación del mercado municipal.

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Planta de biogás en la delegación Milpa Alta

Al concluir la planta, se habrán invertido alrededor de 16 millones de pesos, cifra que incluye la construcción de un showroom para mostrar al público el funcionamiento y los beneficios del biodigestor. Para una planta sin showroom se requieren alrededor de 10 millones de pesos. “Para el sistema de Milpa Alta, nosotros hemos invertido el 25% y el resto lo obtuvimos gracias a un convenio que firmamos con la Delegación y con la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México (Seciti)”, comenta Jahir Mojica Hernández, fundador y director general de Suema.

El biodigestor de Milpa Alta se inaugurará al finalizar este año; sin embargo, el proceso biológico tardará algunos meses en llegar a su máxima capacidad, por lo que será hasta febrero o marzo de 2017 cuando funcione al 100%.

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Jahir Mojica

El creador y la empresa

Jahir Mojica Hernández estudió Ingeniería Industrial en la UNAM y actualmente estudia una maestría en Alta Dirección en la misma institución. La idea de Suema comenzó a gestarse en 2010, mientras realizaba su servicio social en algunos municipios de Hidalgo. Ahí detectó la problemática que existía por el mal manejo de los residuos orgánicos e inorgánicos. Las primeras pruebas de su sistema biodigestor se efectuaron hace cinco años, en un laboratorio de la Facultad de Química de la UNAM. Después, él y su equipo construyeron su primer prototipo de planta en la azotea de la casa de Carlos Apipilhuasco González (Ingeniero Mecánico), uno de los socios fundadores de Suema.

Nelly Mejía es otra integrante del equipo fundador de la empresa. Ella estudió Ingeniería Química en la UNAM. Hoy, Suema cuenta con 28 empleados. La firma fue finalista del concurso Cleantech Challenge en 2011; fue también un caso de éxito en el Programa de Estímulos a la Innovación, del Conacyt; en 2014 presentó su proyecto en la COP21, gracias a lo cual fue incluido entre las 50 iniciativas mundiales para combatir el cambio climático; y, en 2015, los integrantes fueron voceros de la campaña Brilla México.

La empresa ha obtenido fondos tanto del Conacyt como de las primeras ventas de su invento.

Los planes

Una de las misiones de la compañía es replicar su sistema biodigestor en los mercados de la Ciudad de México, que en total suman unos 300. Al contar con una planta de tratamiento de residuos, gran parte de los desechos dejarían de alimentar los rellenos sanitarios, que son perjudiciales para el medio ambiente.

Después de poner en funcionamiento el sistema en Milpa Alta, Suema tiene en la mira La Merced, el mercado de Coyoacán y el de Iztapalapa. Más tarde planean llevarlo a Querétaro y Pachuca.

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