Su nombre científico es geopolímero fotoluminiscente y representa la segunda patente importante registrada por la Universidad de Michoacán, gracias a la labor de investigación del científico mexicano (adscrito a la Facultad de Ingeniería Civil de la UMSNH), doctor José Carlos Rubio, quien, por más de nueve años, se ha dedicado al estudio detallado del cemento.

El cemento común es un polvo que, cuando se le agrega agua, se disuelve como si fuese una pastilla efervescente. Es ahí cuando adquiere una consistencia parecida al gel para peinar, pero mucho más fuerte y resistente, formando cristales. El trabajo del doctor Rubio se concentró en modificar la microestructura del cemento con el fin de eliminar dichos cristales para mantenerlo como gel. Ello le permitiría absorber energía solar que, tras cargarse durante 10 o 12 horas, emitiría luz.

El concreto luminoso libera vapor de agua durante su proceso, lo cual anula por completo sus características contaminantes; además, es resistente a altas temperaturas y al paso del tiempo, con un ciclo de vida de hasta 100 años. Su innovación le ha valido un reconocimiento del Fondo Newton, otorgado por la Royal Engineering Academy de Londres, que elije casos de éxito globales en tecnología y emprendimiento. Además, ha servido no sólo como inspiración para que otras naciones comiencen a invertir en investigación relacionada con el concreto, sino que también se ha creado gran expectativa en espera de que esté lista la fase de comercialización por parte del doctor Rubio y que él mismo dé luz verde a diversos proyectos de urbanismo que tendrán como base el geopolímero fotoluminiscente desarrollado por este científico mexicano.

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