La energía solar, además de ser útil para la irrigación del suelo (y para bajar los costos de la tecnología con que se realiza tal labor) y disminuir la contaminación generada en el proceso, también le ha dado, por ejemplo, cuatro horas diarias libres de trabajo a las mujeres de una comunidad agrícola. Los beneficios no son pocos, si tomamos en cuenta que el 40% de la población mundial se dedica a la agricultura.

Los resultados del programa “Bombeo solar para el riego” fueron publicados recientemente por la Agencia Internacional en Energía Renovable (Irena, por sus siglas en inglés) durante la exposición Intersolar Europa. El propósito es proporcionar estadísticas e información fidedigna a tomadores de decisiones relacionadas con tecnología agrícola.

Para estudiar los beneficios que podían tener las bombas de irrigación que funcionan con energía solar en una zona agrícola, se sustituyeron los equipos que funcionaban con diésel por bombas solares para riego. Las granjas tuvieron un ahorro económico del 161%, redujeron la contaminación y sus emisiones de CO2. El impacto en la calidad de vida no sólo fue económico. “La instalación de tres sistemas de riego por goteo con energía solar en el distrito Kalalé, del norte de Benin, ayudó a una cooperativa de mujeres (de entre 35 y 45 años) a liberarse de cuatro horas de trabajo al día. El aumento del tiempo libre y la confianza en la estabilidad de los ingresos por recibir gracias al sistema de riego, ayudan a las mujeres para alimentar, educar y proporcionar atención médica a sus familias”.

El programa “Bombeo solar para el riego” busca destacar los ejemplos exitosos que puede tener el uso de estas tecnologías aplicadas a tierras agrícolas.

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