A Lyman Whitaker, su experiencia de más de 40 años como escultor le ha brindado los elementos necesarios para aprender a combinar materiales, como el cobre, el acero y el acero inoxidable, para crear caprichosas piezas artesanales en diferentes tonalidades. Al integrarse, dan como resultado espectaculares esculturas de hasta 8 metros de altura. Sus figuras cobran vida con el ir y venir del viento. Bautizadas (y con marca registrada) como Wind Sculptures, las obras de Whitaker suman ya una decena y adornan fantásticos y bellos escenarios exteriores en Estados Unidos, Europa y Australia.

Con efecto hipnótico y completa interactividad, estas esculturas no distraen sino que armonizan con el medio en donde se erigen, conviviendo con el entorno. Whitaker mismo las define como “orgánicas y naturales, como la vegetación”. Una de las principales preocupaciones del artista es el cambio climático, la supervivencia del planeta y la permanencia de la cultura a través del tiempo. Por ello, utiliza el lenguaje escultórico para transmitir sus ideas y para fungir como símbolo de un movimiento para la conservación de la Tierra.

Fuente: www.whitakerstudio.com
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