El informe Recopilación de información de los estudios existentes sobre las acciones y programas que impulsan una modernización de la flota de carga y su uso más eficiente en México, elaborado por la Semarnat, en conjunto con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), muestra que, en 2011, el parque vehicular correspondiente al transporte de carga en México estaba conformado por una cantidad de unidades que oscilaba entre las 315 mil y las 658 mil. Además, año con año se vendían más de 900 mil vehículos ligeros nuevos, un millón de vehículos ligeros usados y 40 mil vehículos pesados.

De acuerdo con la sede mexicana de la Organización Mundial del Comercio (WTO, por sus siglas en inglés), alrededor del 88% de las toneladas-kilómetros de carga que se mueven en las carreteras de la República Mexicana corresponde al autotransporte, lo que, a su vez, significa que esta fracción de transporte requirió del 47% del consumo final de energía, generando hasta un 91% de la contaminación ambiental por dióxido de carbono (CO2). Análogamente, el uso de combustible se cuadruplicó, así como la exposición de la población a sus emisiones, en especial en las zonas urbanas.

Es por ello que se hace urgente contar con mejores combustibles y todo esfuerzo en este sentido es bienvenido. En especial, es imprescindible usar biocombustibles, y más de segunda que de primera generación. Un ejemplo de fabricación de biocombustibles de segunda generación es Nerixis, un proyecto del ingeniero y doctor Arturo Sánchez Carmona, que empezó en 2008 con el objetivo de producir tecnologías de biocombustibles de segunda generación o lignocelulósicos. En la primera etapa sentaron las bases teóricas y experimentales para abordar el diseño de biorrefinerías a una escala adecuada al ámbito mexicano. El proyecto ha caminado por una segunda y una tercera etapa: la segunda consistió en desarrollar tecnologías y mostrarlas en una escala de demostración; la tercera (2015) desarrolló tres paquetes tecnológicos con la participación de al menos 30 estudiantes de posgrado y hoy es el responsable técnico del Clúster de Bioalcoholes de CEMIE-Bio. “Cuando salió la convocatoria del clúster, parecía mandada hacer para nosotros. Rápidamente nos juntamos y reconstruimos el equipo de trabajo; de los diez grupos que estaban en aquel entonces se conjuntaron cinco de nuevo, pero se enriqueció con otras cinco entidades. Y las cuatro extranjeras… y ganamos”, comparte Sánchez.

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Según datos de Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, en los próximos 20 años, los kilómetros-vehículo recorridos, la edad promedio del parque vehicular y las emisiones seguirán en aumento en virtud del crecimiento económico y poblacional del país”, señala el informe de la Semarnat y la SCT. Más que nunca, México necesita contar con combustibles limpios.

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