Entrevista con el doctor Rodolfo Silva, responsable técnico del CEMIE-Océano. Para él, la energía marina tendrá en un futuro un rol vital para México y el mundo.

La energía del océano es un área de trabajo que se encuentra en expansión. Para el doctor Rodolfo Silva, es quizá uno de los tipos de energía más promisorios. Algunos países llevan alguna ventaja en su aprovechamiento, como Inglaterra y Escocia, que ya son referencia mundial. “Hay otros países que también van a la vanguardia, pero no han tenido un desarrollo tan dinámico; están ahí, por ejemplo, los países nórdicos, en particular Dinamarca, Noruega y Finlandia. España y Portugal han desarrollado diferentes tecnologías y, en concepto, hay prototipos bastante interesantes que se han desarrollado tanto en Estados Unidos como en Italia”.

Todo empezó en los 80

Para comprender la importancia que tiene la creación y conformación del CEMIE-Océano, hace falta repasar la historia mexicana reciente en este sector. “Los primeros avances se dieron a mediados de los años 80, de manera muy incipiente. Se realizó un experimento de laboratorio muy simple en la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura del Politécnico”. A finales de esa misma década, comenta Silva, se implementó un primer proyecto de aprovechamiento de energía undimotriz. “Fue liderado por investigadores del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología; en particular, ahí estuvieron trabajando los doctores Martín Medina Ibarra, Miguel Ángel Alatorre y el maestro Francisco Ruiz Rentería, entre otros. A principios de los 90, se aprueba el prototipo. Realmente lo que ellos buscaban era aprovechar la energía sin tener que convertirla primero en electricidad, y el objetivo primordial era tener una bomba marina para mejorar la calidad del agua en lagunas costeras”.

A partir de esos trabajos se detonaron muchos otros. “Hasta donde yo tengo entendido, sólo hay tres prototipos que se han probado, con resultados bastante alentadores, en campo. Uno de ellos es el de Ciencias del Mar. Hay otro prototipo que se quedó en etapas muy incipientes, que se conoce como el CIBEO, donde el líder es el investigador Steven Cintron; y otro que hemos hecho en colaboración con una empresa que se llama Sexto Sol. El prototipo conceptual se ha mejorado y actualmente se encuentra en fase de prueba de materiales y de aspectos mecánicos”. A este prototipo se le está dando seguimiento en Puerto Morelos, Quintana Roo.

El potencial para México

Tener acceso al mar es apenas uno de los elementos que importan a la hora de producir energía del océano. La latitud, el tipo de olas, de vientos, las diferencias térmicas, los gradientes salinos… todo cuenta. Por ejemplo, para energía eólica marina, podrían usarse “los vientos de la vertiente pacífica-Baja California o incluso de la zona de Oaxaca; hay algunos sitios muy particulares en la península de Yucatán que podrían ser susceptibles de aprovechamiento”, afirma Silva.

En energías asociadas con la carga hidráulica que se genera a partir de las mareas, “el sitio más idóneo es el Mar de Cortés, donde se tienen amplitudes o carreras de marea muy importantes”.

En cuanto a la energía que puede aprovecharse de las corrientes marinas, México tiene sitios muy interesantes en el Caribe, opina Silva. Y en cuanto a energía del oleaje, donde “se busca aprovechar la velocidad vertical en la que se mueve la superficie del mar, es en el Caribe y la costa norte de Yucatán donde se presentan condiciones muy favorables”. Para completar el panorama de las posibilidades que brinda la energía del océano en distintas zonas de México, “Baja California y Baja California Sur presentan condiciones idóneas, si lo que buscamos son sitios donde haya oleajes con periodos cortos y con altura de ola importantes”, dice el experto.

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¿Cuáles son nuestros puntos fuertes ahora y a futuro? “Hay algunos sitios muy específicos donde las condiciones son muy parecidas a los puntos donde se está desarrollando, hoy día, energía undimotriz, energía eólica, energía por el tema de mareas. Sin embargo, algo que no se ha explorado bien en los países desarrollados son, por ejemplo, las condiciones que presentan los países tropicales. Ahí tenemos nosotros un gran nicho, en gradientes térmicos y gradientes salinos. Eso es, digamos, el gran potencial que tenemos para la innovación, para el desarrollo a nivel de país”. Y esas son las dos apuestas posibles para México: por un lado, traer y adaptar el conocimiento que ya se generó en los países que llevan la vanguardia en ciertas tecnologías; y, por otro, buscar “ser líderes en desarrollos de dispositivos más propios para las condiciones de zonas tropicales”.

CEMIE-Océano

El Centro Mexicano de Innovación en Energía del Océano tiene distintos proyectos en curso. Mapas, sistemas de información, desarrollo de prototipos, de materiales… Cada aspecto es vital e indispensable para el crecimiento de México en esta rama de la energía sustentable. Los aspectos teóricos probados en otras latitudes requieren una relectura bajo condiciones propias. Por ejemplo, los materiales experimentados en países europeos no tienen por qué ser resistentes a huracanes. En México es otra cosa. “La resistencia de los materiales es un reto muy importante aquí, sobre todo, si pensamos en condiciones extremas”, afirma Silva.

También habrá líneas de investigación dedicadas a la integración a la red eléctrica. “Al estar en el mar, debemos buscar conectarnos a sitios de consumo o a la red de una manera eficiente, porque no sólo importa el tema de generar energía, sino el de su posterior traslado, a veces lejos, para que sea consumida en el lugar donde hay mayor demanda y donde no tenemos un tendido de red eléctrica por razones obvias”.

Para el CEMIE-Océano, subraya su coordinador técnico, será fundamental realizar estudios ecológicos para evitar cualquier impacto negativo en los ecosistemas. “El respeto a los procesos naturales es un nicho que, si no lo empezamos a fortalecer entre todos, evitará que pasemos de ser un país subdesarrollado y dependiente de lo que sucede en otras latitudes”. Silva tiene amplia experiencia en protección de playas, recuperación de ecosistemas, aprovechamiento de recursos y mitigación de riesgo en zonas marinas, y es un experto en ecoingeniería, una combinación de ingeniería tradicional con aspectos de cuidado de la ecológica.

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