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La obra de Phil Price tiene la virtud de combinar diversas disciplinas, como el diseño vanguardista, la ingeniería mecánica y la sustentabilidad. Sus creaciones son enormes esculturas que se complementan con el viento, elemento vital para apreciar la elegancia de sus figuras. Al moverse, impulsadas por el aire, sus creaciones van cobrando formas que nos hacen pensar en seres vivientes que hacen juego con la naturaleza.

“En el final pragmático de una escultura cinética, la unión entre la ciencia y la estética está siempre presente”, nos dice Price, quien nació en la ciudad de Nelson, en Nueva Zelandia, en 1965. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Canterbury y su amor por las esculturas cinéticas comenzó en el año 2000.

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Desde entonces, trabaja arduamente en su taller, partiendo de dibujos y anotaciones en papel para afinar el concepto de su obra. Ésta debe ser capaz de comunicar a sus espectadores el matrimonio entre el arte y la naturaleza y remitir a seres vivos, como una serpiente o un árbol en movimiento. Cuando queda satisfecho, pasa del papel al diseño: la ingeniería mecánica que hará mover las esculturas. Finalmente, una vez construidas, realiza a mano los acabados.

Sus piezas gigantes se han exhibido en numerosas exposiciones al aire libre, en parques y avenidas de varios países. Actualmente, forman parte de diversas colecciones en Australia, Nueva Zelandia, Estados Unidos y algunos sitios de Europa. Sus creaciones más destacadas son: “Árbol de la Vida”, “Big Snake”, “Chrysalid”, “New Nucleos”, “Morpheus 2” y “Pinocchio”, entre muchas otras.

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Fuente: philpricesculpture.com

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