El concepto de Big Data es relativamente nuevo, ya que comenzó a usarse a principios de este siglo y tiene que ver con las grandes colecciones de datos electrónicos. Un claro ejemplo podemos encontrarlo en Google, compañía que guarda y administra en sus servidores grandes cantidades de información de todo lo que hacen sus millones de usuarios en todo el mundo. Su servicio de búsquedas en la web es el más usado en el planeta y la empresa guarda todos los registros de lo que se busca a través de ella: a qué le damos clic, qué tipo de productos nos interesa, qué información preferimos… Además, almacena el registro de todo lo que hacemos a través de sus servicios, como la creación, envío y recepción de documentos e imágenes. Toda esa información, generada por decenas de millones de usuarios cada día, se va almacenando en centros de datos distribuidos en todo el mundo. Mediante algoritmos y secretos industriales, Google analiza y clasifica toda esa información para venderla: es capaz de saber cuáles son las poblaciones cuyos habitantes están más interesados en comprar un auto este año, por ejemplo. Entonces, las automotrices dirigen su publicidad a esos usuarios en específico. Esto mismo sucede con las grandes redes sociales, como Facebook.

El esquema anterior podría utilizarse en el campo de las energías renovables: si se contara con voluminosas colecciones de datos que generan cada día los paneles solares, turbinas de viento, plantas geotérmicas, sensores undimotrices, etcétera, además de la información que producen investigadores, científicos y estudiantes, los datos podrían aprovecharse en beneficio de una ciudad o país. Eso es lo que opina el doctor Miguel Robles Pérez, investigador del Instituto de Energías Renovables (IER) de la UNAM. “Al guardarse toda esa información en servidores, se comenzaría a crear una gran colección de datos que entraría en el concepto de Big Data, la cual, desarrollando técnicas de minería de datos, análisis y extracción de información, permite crear nuevos métodos para predecir, por ejemplo, los requerimientos de energía y mejorar los mecanismos para distribuirla automáticamente, generando grandes ahorros de dinero tanto para empresas productoras como para los habitantes de una ciudad o país”, explica Robles Pérez.

Te puede interesar:  Innovación en materiales para energía solar

Además, al igual que en el ejemplo de Google, con esta enorme base de datos se podría saber qué poblaciones del mundo tienen planeado invertir en energía solar este año, en cuáles funcionan mejor las granjas eólicas, qué nuevas tecnologías se están desarrollando en Europa o América Latina o qué tipo de energía renovable buscan más las personas en internet; es decir, se tendría una visión panorámica de lo que, en un momento dado, sucede en el mundo y de las demandas o necesidades de usuarios, poblaciones y países.

“Uno de nuestros objetivos para este año en el IER es incursionar en el desarrollo de estas grandes colecciones de datos y, a partir de ellas, hacer modelos predictivos para conocer las tendencias que regirán el campo de las energías renovables en éste y los próximos años”, comenta el investigador.

No Hay Más Artículos