Un globo de plástico con forma esférica se eleva por la acción del calentamiento del aire que contienen en su interior. Esto es el proyecto Aerocene, y su autor es el artista y arquitecto argentino Tomás Saraceno. El propósito de este trabajo es que las esculturas (pues eso son los globos) realicen un viaje alrededor del mundo y se conviertan en las primeras esculturas flotantes con cero emisiones, ya que lo único que necesitan para flotar y moverse es el calor del Sol y el viento. Las esferas, llenas de aire, viajan durante el día aprovechando el calor solar para elevarse, y las corrientes de aire para desplazarse. Por la noche, la radiación infrarroja de la superficie de la Tierra permite que se sostengan elevadas y que continúen su recorrido.

El nombre Aerocene (Aeroceno, en español) está relacionado con el apellido del artista creador del proyecto, pero también con la palabra “antropoceno”, término que se refiere a la época actual del período Cuaternario de la Tierra, en el que las actividades y comportamientos humanos han tenido un impacto global muy importante sobre los ecosistemas terrestres.

Las esculturas del proyecto Aerocene se presentaron durante la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático en su versión número 21 (COP21) del año 2015, en el Grand Palais de París, Francia, como parte de las “Soluciones” de esta reunión mundial de líderes en pro de un planeta con menos combustibles fósiles que dañan el medio ambiente. El objetivo del COP21 es evitar el aumento de 2 grados Celsius de temperatura en la Tierra para el año 2100. Las esferas de Tomás Saraceno no queman ningún tipo de combustible fósil, no utilizan paneles solares, ni baterías; tampoco usan helio, hidrógeno u otro tipo de gases.

A inicios de este 2016, el artista, junto con su equipo, realizó una expedición a Salar de Uyuni, el mayor desierto de sal del mundo, que se encuentra en la Cordillera de los Andes, al suroeste de Bolivia, y 3,650 metros por encima del nivel del mar. En este lugar (donde un enorme espejo de agua y sal parece unirse con el cielo) se realizaron las pruebas de sus esculturas (a la fecha, las esferas han recorrido un total de 500 kilómetros en su fase experimental), además de hacer vuelos con personas en globos elevados, los primeros certificados como “vuelos tripulados usando sólo el calor del Sol”.

Fuentes: www.aerocene.com/
tomassaraceno.com/

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