Si en tus propósitos de año nuevo incluiste el ahorro de dinero, alguna ayuda a tu comunidad y al planeta, esta sencilla propuesta puede contribuir a que los cumplas. Pon en marcha el ahorro de energía en tu edificio.

¿Por dónde empezar? Primero, evalúa de qué forma se iluminan las áreas comunes. ¿Usan focos ahorradores? ¿Tienen encendido automático, con sensor, o todavía usan interruptores y un portero o el administrador los prende y apaga?

Lo ideal es que la iluminación de esas zonas comunes (pasillos, escaleras, vestíbulos, etc.) se planee de modo tal que su uso sea el más racional posible, donde sólo se utilice la luz cuando realmente se necesita.
Aquí, algunos consejos que podrías proponer en la siguiente junta de vecinos:

  • Si todavía no los usan, cambiar a focos ahorradores. Probablemente el desembolso inicial sea mayor, pero impactará de forma positiva en las cuentas de luz.
  • En zonas con jardín, proponer mejor lámparas solares.
  • Instalar detectores de presencia para que la luz se prenda sólo cuando es necesario. Ello permitiría que, en lugar de que la iluminación de las escaleras y los pisos se mantuviera encendida desde la tarde hasta temprano por la mañana (entre 10 y 13 horas), sólo se usara energía eléctrica durante algunos minutos por la noche. Con este tipo de accesorios, el ahorro en el consumo de energía eléctrica de pasillos y escaleras llega a ser hasta del 80%.
  • Mantener limpias lámparas o pantallas, para que el polvo no estorbe y dé opacidad a la iluminación.
  • Utilizar leds en zonas como el estacionamiento.
  • Procurar que las paredes y techos siempre estén pintadas con colores claros.
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