POR:Redacción Proyecto FSE|ILUSTRACIÓN:Oldemar
Las vocaciones científicas de miles de jóvenes mexicanos darán energía al porvenir sustentable del país.

A partir de los acuerdos alcanzados en la XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático (COP21, París, diciembre de 2015), las fuentes renovables de energía recibirán un gran impulso durante los próximo 15 años, pues 195 países se han comprometido a cumplir metas de generación de energía limpia para 2030 que sólo serán alcanzables si se les destina una inversión que la Agencia Internacional de Energías Renovables estima en 900 mil millones de dólares.

El histórico acuerdo de París señala que, a partir de 2020, deberán estar en marcha programas con cuantiosas inversiones económicas y en formación de recursos humanos para que, en 2100, la temperatura esté no más de 2 grados Celsius por encima de las mediciones previas a la era industrial.

¿Qué papel juegan los jóvenes en todo esto? Cada país lleva una agenda científica, académica, tecnológica e industrial para cumplir con sus metas y aumentar el uso de energías renovables. Hace falta mucha gente especializada.

En México, por ejemplo, se necesitarán 135 mil expertos en materia energética para los próximos cuatro años. Para ello, es prioritario conocer tanto las necesidades del sector a mediano y largo plazos, como los recursos humanos que hoy se están formando en instituciones de educación media superior, superior y de posgrado, para vincular de modo efectivo la oferta y la demanda de talentos y potenciar las capacidades para que nuestro país goce de un futuro sólido en este tema clave.

graf1recEl doctor Omar Masera, director del Laboratorio de Bioenergía del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM, afirma que en México se están gestando proyectos de investigación de largo plazo “que van a requerir una cantidad enorme de profesionistas”. Pone como ejemplo el Clúster que él coordina, CEMIE-Biocombustibles sólidos. “Para los jóvenes es una oportunidad enorme. Por ejemplo, en bioenergía se abren oportunidades a los agrónomos, con todo el manejo de los cultivos. Le da oportunidad a los ingenieros forestales. A ecólogos, a especialistas en sistemas de información geográfica y análisis, y modelación espacial; aquí entran hasta matemáticos, estadísticos. También se abren oportunidades, en la parte de la industria, a personas que vengan de química, de ingeniería química”. El listado no termina ahí: en la parte de desarrollo industrial, ingenieros industriales, ingenieros mecánicos, electricistas. “Se van a necesitar no sólo de licenciaturas sino profesionistas con posgrados y posdoctorados; expertos en políticas públicas, en planeación energética”, comenta Masera.

México es un país privilegiado en materia de fuentes renovables, pues cuenta con una irradiación solar media anual de 5 KW/h por metro cuadrado (de las más intensas a nivel mundial, de acuerdo con la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía); 15 mil MW de energía eólica esperable para el año 2022 (según la Asociación Mexicana de Energía Eólica); 11,122 kilómetros de litorales continentales para aprovechar la fuerza de las mareas (Inegi); un potencial de energía geotérmica que, con variaciones según los cálculos a partir de los métodos para aprovecharla, ubica a nuestra nación como una de las cinco más prometedoras del mundo; etcétera. Las condiciones naturales para que la industria de energías renovables crezca velozmente son idóneas.

Los retos en recursos humanos

Durante las próximas décadas veremos crecer la demanda de recursos humanos especializados. Las ofertas laborales del sector tocarán a todas las áreas porque, en temas de energías limpias, la cadena es bastante larga: desde la academia, la innovación, la tranferencia tecnológica, la implementación, la producción, hasta la comercialización, el estudio, el registro, la evaluación, la toma de decisiones, la creación de políticas públicas. Por decirlo de alguna forma, todas las carreras serán necesarias en alguna parte de los procesos involucrados con el sector de energías renovables. El matiz será dado por la vocación orientada a la sustentabilidad. Es por ello que un arquitecto especializado en ahorro energético será tan necesario en materia de sustentabilidad energética, como un diplomático con especialidad en temas ambientales y ecológicos, o un químico que investiga nuevas sustancias para almacenamiento energético.

Te puede interesar:  Crean Maestría en Energías Renovables en Tamaulipas

Profesiones con mayor demanda

Las carreras con más alto potencial son las ingenierías, en particular la Mecánica, la Petrolera, la Química, la de Procesos y otras, así como la licenciatura en Administración. La demanda de egresados con estos perfiles casi se triplicará entre 2018 y 2023, según una proyección de la Secretaría de Energía (Sener), y los puestos que cubrirán serán las coordinaciones y jefaturas de área. Esta tendencia abarca tanto las energías renovables como las tradicionales. Geólogos, geofísicos, ingenieros eléctricos, ambientales, ecologistas y otros currículos también tendrán amplia demanda en los próximos años. Pero habrá muchas otras áreas, como comenta Masera, que también serán muy necesarias para “entender el impacto social, toda la parte de cómo llegan a las comunidades rurales. Mucho depede del trabajo con comunidades y ejidos; ahí hay un campo enorme para los especialistas en lo social, antropólogos, sociólogos”, afirma el experto.

graf2rec

Estímulos vocacionales

La Sener ha creado, a través de la Dirección General de Investigación, Desarrollo Tecnológico y Formación de Recursos Humanos, un programa estratégico para captar el talento de los estudiantes y egresados y acercarlos al sector energético para que ahí puedan desarrollar en pleno su potencial. El Programa Estratégico de Formación de Recursos Humanos en Materia Energética (PEFRHME) desarrolla planes para que los jóvenes se sumen a la ciencia y la ingeniería. Ha creado, por ejemplo, los Clubes de Ciencia, donde se combina la educación presencial y a distancia en una plataforma en línea. Estos clubes son gratuitos e intensivos, y a través de ellos se desarrollan proyectos cortos, con asesoría, análisis, crítica y todo tipo de comentarios a cargo de un equipo de expertos para permitir el máximo aprovechamiento de las ideas.

Asimismo, se han lanzado las convocatorias de Fortalecimiento Institucional para el Subsector Hidrocarburos (FISH) y Fortalecimiento Institucional para Sustentabilidad Energética (FISE). En éstas se contempla la creación de Cátedras de Tecnología enfocadas a las actividades de investigación aplicada, desarrollo, escalamiento y despliegue de tecnologías que sirvan al sector energía y que tengan vinculación con la industria. A la vez, se crearán o fortalecerán programas de capacitación para escuelas técnicas y de educación media superior, profesional y de posgrado, así como para diplomados, cursos cortos y reconversión profesional. Se continuará destinando recursos para ampliar la oferta de becas y estancias en el extranjero.

Ciencia para niños

El flechazo por la ciencia puede darse desde edades tempranas. Así como existen programas para jóvenes que deseen hacer un camino profesional en este sector, en México también se están apoyando proyectos para inspirar vocaciones científicas en niños. Por ejemplo, a través del programa Ciencia para Compartir, los pequeños participarán en juegos interactivos que los familiarizarán con los conceptos básicos de la ciencia y avivarán su interés por estos temas.

México es un líder potencial en materia de aprovechamiento de energía renovable, y es ahora, con el impulso del acuerdo de París y el interés privado, gubernamental y académico que podrá capitalizar las muchas oportunidades que se le presentan y presentarán en los próximos años. La educación y especialización de sus jóvenes dará energía a México.

No Hay Más Artículos