Las aguas residuales que provienen de hogares, edificios públicos, fábricas y empresas procesadoras son un problema para el medio ambiente porque dañan los mantos acuíferos, ríos, lagunas y campos de cultivo. Las plantas convencionales de tratamiento de agua residual realizan sus procesos a partir de un alto consumo de electricidad y son costosos.

En México, de las aguas residuales que vienen de descargas municipales y ciudades donde hay drenaje, sólo se trata el 36%; de las aguas que desechan las industrias, sólo se trata el 15% (este tipo de agua es la más tóxica y contaminante). La respuesta a este problema podría estar en la Planta Solar Fotocatalítica, en la que trabaja el Instituto de Energías Renovables (IER) de la UNAM, la cual, como su nombre lo indica, funciona con energía solar.

Esta planta, que está en fase de desarrollo y experimentación, se está probando en el Parque Industrial CIVAC, en el estado de Morelos, donde hay muchas empresas que trabajan con productos químicos. La idea es limpiar el agua desechada para su reutilización, usando la energía renovable del Sol. “Fabricamos un concentrador solar en forma de un canal parabólico; en su centro hay un reactor, que es un tubo de 1.50 metros de largo, por donde corre el agua residual o contaminada. A ésta le agregamos un catalizador, que es hierro o dióxido de titanio. Cuando el catalizador absorbe la radiación solar, gracias a los rayos que pegan en el tubo directamente o por reflejo del canal parabólico, éste genera agentes oxidantes que van a degradar todas las moléculas y van a separar el líquido en CO2, agua y ácidos minerales. El agua separada queda limpia, incolora y sin sabor; puede reutilizarse con fines industriales o, incluso, como agua caliente para la ducha en casa”, explica el doctor Antonio Esteban Jiménez González, investigador del IER y uno de los responsables del proyecto.

[bctt tweet=”Para la industria textil, hemos logrado limpiar el agua residual hasta en un 90%”]

El científico aclara que la intención del concentrador solar no es calentar el agua, sino que el catalizador absorba la radiación solar para generar los agentes oxidantes que separarán toda la parte tóxica y contaminante del agua. Este proceso, apoyado con la energía solar, traería muchos beneficios, sobre todo para las industrias textiles y farmacéuticas, ya que ahorrarían mucho dinero en el tratamiento de sus aguas en plantas convencionales y, además, reducirían los niveles de contaminación de la tierra, ríos y aire. “Ya estamos en pláticas para implantar este sistema en algunas empresas del parque CIVAC. Para la industria textil, hemos limpiado el agua hasta en un 90%, pero para la farmacéutica aún falta trabajar más porque hemos logrado limpiar el agua hasta en un 50%. Por otro lado, queremos incrementar la capacidad de nuestros concentradores solares, ya que los que hemos fabricado trabajan con 60 litros y se limpian en máximo tres horas, es decir, el proceso puede hacerse aproximadamente tres veces por día; sin embargo, la idea es aumentar esa capacidad para poder tratar una cantidad mucho más grande de agua contaminada”, comenta Jiménez González.

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