La energía solar térmica se utiliza principalmente para calentar agua, y puede funcionar tanto en una vivienda como en una empresa o industria. “Hemos comprobado que este tipo de tecnología es más rentable en el calentamiento de agua para albercas, ya que, en la mayoría de los casos, el retorno de inversión se da en menos de un año”, asegura el doctor Octavio García Valladares, investigador del Instituto de Energías Renovables (IER) de la UNAM.

García Valladares es el responsable técnico de nuevos proyectos avalados por el Conacyt, uno de los cuales pertenece al programa Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico, Tecnológico y de Innovación (Fordecyt), en el que se estudia y desarrolla tecnología de energía solar para aplicaciones residenciales, industriales y comerciales en diferentes estados del país. Es un proyecto que comenzó en febrero de 2013 y espera concretarse a finales de 2016. El plan cuenta con cuatro plantas demostrativas de sistemas térmicos y fotovoltaicos, los cuales se están probando y monitoreando para conocer los ahorros que obtienen empresas e instituciones (usuarios finales de la tecnología) y demostrar que son redituables económicamente.

Una de estas plantas se instaló en la Alberca Olímpica de Ciudad Universitaria (CU), en la Ciudad de México. Se colocaron estos captadores solares en serie a las calderas existentes, de tal manera que se precalienta el agua de la alberca al pasar por ellos y la caldera les da la energía adicional requerida para mantener el líquido de la piscina a la temperatura deseada. Estos calentadores solares usan materiales baratos, como plástico; son, en general, de bajo costo y resultan muy fáciles de instalar, a diferencia de los costosos sistemas de gas o diésel. La alberca de CU es de las más grandes de México, pues integra la piscina olímpica, una fosa de clavados y un área recreativa. Tiene un total de 6 millones de litros de agua. Su gasto promedio de gas LP ha sido de 5 millones de pesos al año. “Con el sistema que hemos instalado, la UNAM se está ahorrando entre un 20 y un 25%, es decir, poco más de 1 millón de pesos. Y apenas estamos en una primera fase. En la segunda fase se pretende duplicar el total de captadores solares para alcanzar un ahorro del 50% de gas LP, con lo cual se ahorrarían 2.5 millones de pesos al año”, comenta el investigador del IER.

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